Desde récords de la Hora, escenario para finales de etapa del Giro de Italia y el Tour de Lombardía, hasta frenéticos conciertos de rock que marcaron a toda una generación. El Velódromo Vigorelli en Milán, Italia, lo ha visto todo.

El Velódromo Vigorelli, es uno de los recintos que ha escrito épicas páginas del ciclismo italiano e internacional, y detrás de ellas, cuenta con un pasado bastante tormentoso, especialmente cuando no se usaba para los deportes sino para la música. En Italia, es común que durante el verano, cuando la actividad competitiva disminuye, sucede que las instalaciones deportivas se utilizan para organizar conciertos, y el óvalo de Vigorelli, no fue la excepción.

Días antes de la inauguración (1935) / Comitato Velodromo Vigorelli

Panorámica / Comitato Velodromo Vigorelli

Los roqueros también van al velódromo

Entre los muchos grupos y cantautores que pasaron por su duela, hay una obscura historia, no tanto por la actuación de artistas del calibre de los fresisimos Beatles (1965) o, los ponquetos de The Clash (1981), sino por el violento choque que estalló entre la policía y cientos de jóvenes después de sólo 26 minutos de haber comenzado el concierto de la gira europea de Led Zeppelin de 1971, en lo que en su momento fue catalogado como “La battaglia del Vigorelli” o la “Batalla del Vigorelli”.

Una pelea sin cuartel que no sólo dejó docenas de heridos y un abultado número de jóvenes detenidos, sino que duró toda la noche con sus consabidos destrozos para este coliseo del ciclismo.

Siempre hemos sabido que el ciclismo despierta conciencias y que el rock las enciende, pero como en este texto no profundizaremos en hablar sobre cócteles molotov, repelidos con gases lacrimógenos por enfurecidos agentes del orden, iremos directo a su historia más ciclista.

John Lennon en el concierto que ofrecieron en (1965) / Comitato Velodromo Vigorelli

Prensa de 1975 / Led Zeppelin

Prensa de 1975 / Led Zeppelin

Velódromo Vigorelli

El Velódromo Vigorelli es una de las instalaciones deportivas más importantes de Milán, y un referente en el ciclismo mundial que ha estado amenazado en desaparecer en diversas ocasiones.

Inaugurado en 1935 durante el período fascista, destruido por el bombardeo aliado en el 1943, y reconstruido más hermoso que antes en el 1946, desde sus inicios el óvalo de Vigorelli ha estado plagado de marcas y anécdotas dentro del ciclismo.

Ubicado en la zona noroeste del distrito de Sempione de Milán, el Velódromo Vigorelli se  distinguió desde sus inicios por la arquitectura futurista de su estructura externa, su capacidad para 9,000 espectadores y su pista de 397 metros de largo, a lo largo de la cual se han impuesto seis registros de tiempo.

Vista área (1950) / Comitato Velodromo Vigorelli

Las marcas implantadas en Vigorelli

El Vigorelli  fue el hogar del Récord de la Hora de 1935 a 1967 –hasta que se mudó a la Ciudad de México-, así como del récord de la Hora en tándem de  Ernest Mills y Bill Paul de 1937. Fue sede del Campeonato Mundial de Ciclismo de Pista de la UCI en 1939, 1951, 1955 y 1962, así como haber sido el escenario de la llegada de varios finales de etapa del Giro de Italia y el Tour de Lombardía.

Las tablas de madera del Vigorelli, una vez conocido por los aficionados al ciclismo como la “pista mágica”, tienen una interesante y larga historia que contar desde los primeros días de su existencia, pues sólo tres días después de su inauguración, el medallista olímpico de oro en Los Ángeles 1932, Giuseppe Olmo  estableció el récord de la Hora, rompiendo por primera vez la barrera de los 45km/h., el 31 de octubre de 1935. El récord le fue arrebatado un año después, el 14 de octubre de 1936, por el francés Maurice Richard.

Gino Bartali y Fausto Coppi arrivando al velódromo durante el final del Giro de Italia (1947) / l’Equipe & Archivi Farabola

Pero,  por el que más se le recuerda, es por el Récord de la Hora del inmortal Fausto Coppi en 1942. En total, en el Vigorelli se han impuesto 10 los récords de la Hora, también recibió 23 llegadas de etapa del Giro de Italia, tantas otras del Giro de Lombardía y del Trofeo Baracchi, una antigua carrera contrarreloj por equipos de dos corredores que era muy codiciada en Italia.

Fue sede en 4 ediciones de los Campeonatos Mundiales de Pista, siendo que en 1955 el italiano Antonio Maspes conquistó su primero de sus 7 títulos, así por un justo homenaje, tras su muerte en el año 2000, el velódromo pasó a ser denominado Maspes-Vigorelli.

También fue la casa de la carrera de los seis días de Milán, y dentro de sus entrañas, bajo una de las gradas del Vigorelli estaba ubicada la legendaria Officina de Faliero Masi, legendario constructor de cuadros de ruta que llevaban la marca Masi. Precisamente una bicicleta hecha por Masi fue con la que Francesco Moser, se impuso en los 6 días de Milán en más de una ocasión.

Fausto Coppi (1942) / l’Equipe & Archivi Farabola

Después de años de abandono y demoliciones planificadas, el Vigorelli pasó de ser catedral del ciclismo a estadio de fútbol americano para la Liga Italiana de Fútbol (IFL), para ser casa de los Milano Rhinos y los Milano Seamen. Pero gracias a las campañas de los entusiastas milaneses del ciclismo por recuperar la herencia del Vigorelli, las autoridades locales aprobaron una renovación del velódromo en 2014, concluyéndolas en 2016, para ser reinaugurado por Francesco Moser.

Desde entonces sirve para diversos propósitos culturales y deportivos, pero afortunadamente no ha perdido su herencia y abolengo dentro del ciclismo de pista.

Trabajos de mantenimiento (1984) / Comitato Velodromo Vigorelli

Vista área del velódromo y sus alrededores (2013) / Comitato Velodromo Vigorelli

Alberto Masi en el taller de su padre en el velódromo / Crestomatía

Estado actual / Hopkins Architects