Fuente: ecovelo

Tabú: La palabra que comienza “B”

Todos ustedes que utilizan la bicicleta como principal medio de transporte ya se habrán dado cuenta que la palabra bicicleta siempre tiene un efecto en las personas. La mayoría de las veces esta palabra genera reacciones positivas en las personas, como sonrisas. Pero por alguna razón, en algunos casos esta palabra se convierte en tabú.

Una foto publicada por @alienisko el

Según el diccionario o en este caso Wikipedia la palabra de origen Polinesio Tabú designa a una conducta, actividad o costumbre prohibida, moralmente inaceptable, impuesta por una sociedad, grupo humano o religión. Es la prohibición de algo natural, de contenido religioso, económico, político, social o cultural por una razón no justificada basada en prejuicios infundados.

¿A quien no le han prohibido estacionar la bicicleta afuera de algún establecimiento, centro comercial, escuela o inclusive en alguna estación del transporte público? O que tal los que felizmente llegan a la estación del tren o metro con su bici plegable bien dobladita, sin molestar a nadie y le niegan la entrada, como le ha sucedido a un lector quien amablemente nos compartió un link relacionado.

Hace un par de semanas mi novia y yo tuvimos la oportunidad de conocer a Ed quien viaja por todo el mundo acompañado por su bicicleta plegable. Recientemente nosotros habíamos comprado un par de estas bicicletas precisamente por esa razón, queríamos una bicicleta que pudiéramos llevar a todos lados incluso durante nuestros viajes y simplemente teníamos que preguntarle cómo le hacia para ir a todos lados con su bici.

Su respuesta fue muy simple. “Cuando les pregunten que es eso… respondan que es su dispositivo de movilidad personal… por nada del mundo mencionen la palabra que comienza con B…”

Al principio pensamos que se trataba de alguna broma, pero de inmediato comenzó a contarnos varias de sus anécdotas (incluyendo una en la que le permitieron llevar su dispositivo de movilidad personal en el compartimiento de equipaje de mano de un avión). Finalmente concluyó con su hipótesis de que la palabra que comienza con B puede tener reacciones negativas y por supuesto sin razón.

A los pocos días teníamos que regresar a México y había que decidir como transportaríamos nuestras bicicletas. Existen maletas especiales para este tipo de bicicletas pero la verdad son algo costosas. Buscamos algunas maletas normalitas y económicas, pero no tuvimos suerte. Así que no nos quedo más remedio que confiar en los consejos de Ed e intentar documentar nuestros dispositivos de movilidad personal hasta el momento de abordar. Así como las carriolas o sillas de rueda que al aterrizar te las entregan.

Por fin llego el día del experimento. Llegamos al mostrador de la aerolínea y documentamos nuestra maleta sin mayor problema. Primer etapa superada, pero faltaba la más difícil los temidos rayos X.

El primer problema que tuvimos fue durante la larga fila que había para pasar seguridad. Una oficial se nos acerco y nos hizo la tan esperada pregunta. Obviamente nosotros respondimos como se nos aconsejó, pero sin importarle nos saco de la fila. Por suerte nos encontramos a una señorita de la aerolínea con la que viajaríamos y le comentamos lo que había sucedido. Nos miro y pregunto sí nuestros dispositivos era el único equipaje de mano que traíamos. Nuestras bicicletas al estar plegadas son bastante compactas así que nos acompaño hasta los rayos X los cuales pasamos sin problemas. Inclusive hasta los mismos oficiales de seguridad, que por lo regular tienen cara de pocos amigos, mostraban interés y nos preguntaban donde comprar uno de estos dispositivos. Segunda prueba superada.

Ya nada más faltaba una prueba más, la más sencilla. Después de esperar nuestra hora de abordar solicitaron que las personas que trajeran alguna carriola o pieza de equipaje para documentar que hicieran una fila. En este momento estábamos seguros de que ya estábamos del otro lado. Llegamos al mostrador y nos hicieron la pregunta una vez más… nuevamente respondimos como se nos aconsejo… La señorita le echó un vistazo con cara de confusión a nuestros dispositivos pero procedió a etiquetarlos. ¡No lo podíamos creer! ¡Había funcionado! Cuando de repente se acerca otra señorita y cuestiona a su compañera acerca de porque había etiquetado los dispositivos como tal. Por supuesto ella dijo que nosotros le habíamos dicho lo que eran. En ese momento la señorita grita ¡ALTO! ¡Son unas bicicletas! Y comenzó un pequeño caos por una razón no justificada basada en prejuicios infundados. La palabra que comienza con “B”, aquella palabra innombrable había sido pronunciada…

Lo bueno es que no paso a mayores. Nuestras bicicletas fueron colocadas con el resto de equipaje documentado y gracias a dios llegaron sanas y salvas Guadalajara. Pero eso quedo más que comprobada la hipótesis de la palabra que comienza con “B”.

Sin lugar a duda uno siempre tiene aventuras con su bicicleta, muchas más buenas  que malas. ¿Ustedes que anécdotas nos pueden contar? ¿Qué tips nos pueden pasar? Yo personalmente, para aquellos que piensan llevar sus bicicletas plegables a todos lados les dejo el truco del dispositivo de movilidad personal. Es increíble lo bien que funciona. Supongo que si para la próxima cubro el dispositivo  sí entrare al avión con bici en mano.

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