Camino gravel en Gran Canaria

3 rutas para descubrir Gran Canaria en bicicleta

Que el lema de Gran Canaria sea “mucho por vivir” ya dice suficiente de la isla. Conocida por su turismo masivo en busca de sol y relax, ofrece mucho más que eso. A lo que a nosotros nos respecta, Gran Canaria es un lugar increíble para recorrer en bicicleta. Y no lo afirmo yo, sino que, dentro del mundo del ciclismo, Gran Canaria es un lugar perfecto para entrenar durante todo el año, pero, especialmente, en la época invernal.

Viniendo de Lanzarote y Fuerteventura, Gran Canaria –mi última parada- se ponía más exigente en cuanto a desniveles, algo que afronté como un reto y con una gran sonrisa, de esa que te contagian los canarios. Esta isla es la más poblada de todas las Canarias y, por lo tanto, algo me decía que tenía que preocuparme un poco más en cuanto a buscar un lugar para acampar cada noche.

Rutas ciclistas para descubrir Gran Canaria

Más allá de ello, el entorno que ofrece Gran Canaria es tan diverso que es entendible que se la conozca como “el continente en miniatura”. Para los que disfrutamos sobre dos ruedas, ya sea en terreno gravel, off-road o asfalto, esta isla nos ofrece un sinfín de alternativas. En esta isla encontrarás desde frondosos paisajes en su zona alta, hasta una espectacular costa. Siempre con un suave clima, algo de precipitación en forma de lluvia y la ausencia casi total de llanos. Un lugar perfecto para escapar del invierno, y disfrutar de su abrupto terreno.

Ruta Las Palmas – Cruce de Tejeda

  • Visitas obligadas: playa de Las Canteras, Catedral de Santa Ana, Casa de Colón y vistas desde los miradores hasta donde subiremos y, por otro lado, Teror.
  • Lugares para comer y dormir: Agüita House hostal para dormir y cualquier restaurante cercano para comer. Especialidad de pizzas en Pizzería da LUIGI
Molinos de viento en Gran Canaria

La noche que el ferry me llevó desde Fuerteventura hasta Las Palmas de Gran Canaria me asusté de la grandeza de esta ciudad. Gracias a Dani y Judit descubrí esta salida de la gran urbe, con cuestas de hasta el 10%, pero por zonas muy poco transitadas y con la gran capacidad de sentirte fuera de la capital en pocas pedaladas. Salir de localidades muy grandes siempre es un factor a tener en cuenta a la hora de andar en ruta, sin embargo, esta parte inicial se hace muy amena y permite darte un paseo circular sobre ruedas en poco tiempo.

Tras visitar las principales paradas obligatorias para todo turista en Las Palmas y tras haberme alojado en un sitio con muy buena energía, salí recargada a encontrarme con Dani y Judit en el carril bici de la ciudad con rumbo al techo de la isla. Sabíamos que nos esperaba un duro día, pero también que el ánimo y el buen ritmo estaban fuertes. Nuestra única preocupación era encontrar un lugar resguardado para pasar la noche; algo que conseguimos a 1,500 m de desnivel –con cuestas hasta del 18% y un día increíble.

Como suele con las corrientes frías que se originan debido al invierno, la nieve había llegado a la isla la víspera del día que salimos a pedalearla. Por esta razón tuvimos que lidiar con mucho tráfico durante toda la mañana. Sin embargo, esto se convirtió en una excelente oportunidad para contemplar cada vista que el lugar nos regalaba a nuestro paso.

Palmas de Gran Canaria desde lo alto

Dani y yo, habiendo pedaleado Sudamérica, comentábamos que había zonas muy parecidas al sur de Colombia o Amazonía ecuatoriana. Y es que, una vez más, las islas nos seguían sorprendiendo. Aquel día dejamos la costa para adentrarnos de lleno en las montañas; pasamos de 17 °C a 3 °C, del olor a salitre al de bosque y a la niebla que provocaban las nubes en la altura. Sin duda un duro día con paradas de repostaje en los pueblos de Teror y Valleseco hasta encontrar un lugar para pasar la noche cerca de Cruce de Tejeda.

Ruta circular del Roque Nublo

  • Visitas obligadas: Roque Nublo, Cruz de Tejeda y Tejeda.
  • Lugares para comer y dormir: Finca la Isa para comer y dormir, sin olvidarse de la pastelería de Tejeda (¡no os olvidéis de probar sus increíbles palmeras de chocolate!)

El monumento natural del Roque Nublo era lo único que tenía anotado como ‘visita obligada’ en mi paso por la isla. Y así es que, en nuestro segundo día por la misma, después de coronar el punto más alto, comenzamos a dar un giro de 360 grados a su piedra más emblemática.

Seguimos por asfalto, disfrutando de carreteras vacías. Por esta época no suele ser así, pero debido a la pandemia hay mucho menos turismo y mucho menos tráfico. Algo que lamentamos por el comercio local, pero agradecemos por la tranquilidad de las carreteras.

Anochecer en Gran Canaria

Después de pasar la noche acampados cerca de Llanos de la Pez con unas vistas inigualables al Roque, el Teide de fondo y un atardecer increíble, nos fuimos a dormir sabiendo que el día siguiente iba a ser de esos que recordaremos siempre. Y así fue. Una noche a cero grados, un rico desayuno caliente y un cielo despejado fueron el pistoletazo de salida a lo que nos esperaba por descubrir aquel día.

La parada en el Roque Nublo fue obligatoria para mí y para Judit pues Dani ya lo había visitado años atrás. Una caminata agradable, sin mucho esfuerzo físico, nos llevó hasta los pies de la piedra. Desde ahí, dibujamos con los dedos la ruta que íbamos a tomar al subirnos a la bici poco después.

De esta forma seguimos avanzando en un sube y baja de carretera y descubriendo el Roque Nublo desde todos sus ángulos. Volvimos a pasar por Tejeda y la Cruz de Tejeda, donde las paradas para comprar sus típicos dulces son obligatorias.

El colofón del día fue el tramo final de subida hasta Finca La Isa donde conocí a Indalencio, justo después de despedirme de Dani y Judit. Un señor a pie de carretera que miraba mi bicicleta con la misma curiosidad que yo sus trabajadas manos. Siempre hay una buena excusa para bajar del sillín y sentarse a charlar sobre el lugar y la vida de ambos mientras caía el sol a nuestras espaldas. Así es que llegué a Finca la Isa con la energía suficiente para darme una ducha, probar su rica cena vegana y atraparme en aquel mágico lugar durante dos días.

Ruta circular de gravel desde Cruz de Tejeda

  • Visitas obligadas: Tejeda –hay que desviarse- y Artenara
  • Lugares para comer y dormir: es una ruta perfecta para la acampada libre. Para comer, mejor llevar algo de comida contigo.

Tras unos días de asfalto por la isla, el cuerpo me pedía caminos de tierra. ¡Y qué ruta! Gracias al Gran Guanche, pude disfrutar de una de las bajadas gravel más épicas de toda la isla. Desde la zona alta de la isla, donde ya habíamos disfrutado suficiente, rodé unos pocos kilómetros con Dani y Judit y me despedí de ellos con un ‘hasta luego’ que se convirtió en un ‘hasta la próxima’.

Vista desde lo alto en Gran Canaria

Dejé el asfalto de lado para empezar a disfrutar de un cañón con un Roque Nublo cada vez más alto desde mi perspectiva. Las flores amarillas brotando y un pasto verde con el cielo completamente azul fueron el telón de fondo de aquella increíble ruta que, poco a poco, iba cambiando de ambiente, reservas e incluso compañía.

Tras bajar al fondo del valle, llegué a un punto donde todo era cuesta arriba de nuevo y desde donde divisé a dos bikepackers a lo lejos. En concreto dos suizos con los que acabé compartiendo ruta, comida y lugar de acampada aquella noche. Siempre es interesante conocer gente con las mismas inquietudes que tú en rutas algo más alejadas de lo convencional.

Así es como los tres seguimos subiendo y bajando aquellos parajes tan increíbles que pasaban del verde al amarillo árido a medida que íbamos cambiando de latitud. Pese a que en esta ruta no hay posibilidad de parar a rellenar agua o comprar comida en ningún sitio, tuvimos suerte de que las lluvias de hacía unos días habían formado unas pequeñas cascadas al lado opuesto del terraplén donde conseguimos, con paciencia, filtrar casi cuatro litros.

Al siguiente día, continuamos la ruta rumbo al Parque Natural Tamadaba que nos dejó boquiabiertos una vez más. No solo por sus espectaculares vistas hacia los riscos de la costa, sino también por su imponencia. Una imponencia que te hace sentir tan pequeña ante tan inmensa naturaleza.

Gran Canaria, un edén ciclista

Gran Canaria es una isla con cientos de rutas para aquellos que queremos disfrutar del cicloturismo, bikepacking, ciclismo de carretera y, sobre todo, del contacto directo que esto nos permite tener con la naturaleza. Desde sus tierras más altas hasta su costa, su entorno es increíble, en todos los sentidos. Tanto, que sus lugareños lo llaman “el continente en miniatura”. Con un sinfín de rutas, estas tres que tuve la oportunidad de disfrutar en soledad y en compañía por mi paso por la isla fueron mis top tres del lugar. Unos partepiernas que no dejan de sorprenderte en cada avance.

Canarias y sus habitantes harán, además, nuestro paso por la isla mucho más ameno. Sus alojamientos llenos de gente joven con ganas de descubrir nuevos parajes y culturas, su suave clima, su espectacular costa y sus montañas hacen que sea un lugar perfecto para descubrir este eco sistema. Si quieres descubrir la evolución de la flora a medida que vas subiendo cuestas, su morfología, gastronomía y paisajes, esta es tu isla. Solo necesitas una bicicleta, descargarte los tracks y, poco a poco, ¡llegarás hasta el increíble Roque Nublo!

La bicicleta ideal para estas rutas

Para estas rutas lo ideal sería una bicicleta híbrida o gravel en caso de llevar alforjas. Para la vuelta circular al Roque Nublo, la piedra insignia de la isla, una bicicleta de carretera (ruta) puede funcionar muy bien.

Bicicleta de bikepacking ToutTerrain

Con ello, yo seguí fiel a mi Outback de ToutTerrain 27,5 que, como bien digo siempre, se adapta a todo tipo de terreno con una geometría muy agradecida. Si bien es verdad que sus ruedas son excesivamente anchas para subidas en asfalto, volví a coincidir con Dani y Judit, y fui a su ritmo con sus Koga híbridas.

Teniendo en cuenta que la morfología de la isla es muy montañosa y sus paisajes verdaderamente abruptos la medida perfecta, pienso, sería a partir de 2.0”. Te esperan carreteras de asfalto, pistas gravel y algo de btt porque, como bien ya he señalado, ¡esta isla tiene para ofrecernos “mucho por vivir”!

Preparativos para recorrer Gran Canaria

Comida de bikepacking

Clima

Si Lanzarote y Fuerteventura viven en una eterna primavera, podría decirse que en Gran Canaria hay un leve cambio en cuanto al clima. Aunque en su costa se pueden disfrutar de una media anual de 21 grados, la parte alta de la isla –hasta donde llegaremos en bicicleta- no goza del mismo clima. De diciembre a abril, las temperaturas nocturnas son mucho más frescas. Y aunque la zona costera es más seca, la zona noroeste es más fría y lluviosa.

Un claro ejemplo de ello, nosotros llegamos a tener 0 °C en la zona alta a primeros de febrero pudiendo llegar a encontrar nieve. Lo bueno es que en cuanto el sol sale, la temperatura va subiendo poco a poco hasta llegar a entre 15 °C y 17 °C. ¡Tened en cuenta esto para el saco de dormir!

Ropa

Teniendo en cuenta que en esta isla las precipitaciones son más comunes que en Lanzarote y Fuerteventura, un chubasquero y chaqueta de plumas son importantes si se quiere pedalear la zona alta de la misma. El cambio entre día y noche en cuanto a temperatura es muy brusco, así que agradeceréis una chaqueta que abrigue. Por la costa, como ya he comentado, la cosa cambia y se pueden disfrutar de un clima más suave, aunque tampoco se descartan las precipitaciones.

¡Mi recomendación es chubasquero siempre! Si no lo vas a usar para la lluvia, lo usarás para las bajadas. Porque todo lo que se sube, también se baja.

Comida

Las Islas Canarias son también un paraíso culinario y de esto, los ciclistas somos también grandes aficionados. Si bien es verdad que en las otras islas tenía menos opción de cruzar por poblaciones, en Gran Canaria cambia bastante en este sentido. Cruzando pueblos casi a diario, la comida es algo por lo que preocuparse poco de cargar.

Existe la opción de parar a repostar algo típico del lugar. La carne roja es bastante común. Sin embargo, al ser vegetariana las posibilidades se reducen al plato estrella canario: las papas arrugadas con mojo picón, algo que me flipa por muchas más cosas que tengan que ofrecer.

Agua

El agua es el bien más preciado en el mundo, pero, especialmente, cuando vives en una isla. La calidad del agua en Gran Canaria es algo mejor que en las demás islas de donde venía. Sin embargo, no existen fuentes o puntos donde rellenar los bidones. La única opción que queda es rellenarla en restaurantes o bares o, directamente comprar embotellada en algún puesto o supermercado.

En época invernal y en la ruta gravel que propongo, en caso de quedarse sin agua, encontrarás charcos y agua cayendo en forma de cascada en hilo de las rocas de los costados de la pista. ¡Importante llevar un filtro de agua!

Acampada

Como en todo el país, la acampada libre está prohibida. Sin embargo, acampamos durante nuestro paso por la isla durante la mayoría de las noches. El resto las pasamos en alojamientos locales con el objetivo de descansar mejor, lavar ropa y conocer a gente de otros lugares.

La acampada libre para nosotros es una forma de vida. Es importante dejar todo tal –o mejor- de lo que estaba. Recordad que los siguientes puntos son muy importantes a la hora de llevar a cabo esta práctica:

  • Lleva tu basura siempre contigo. Para ello siempre cargo una bolsa de plástico donde almaceno todo lo que voy consumiendo y, cuando encuentro una basura, la tiro allí.
  • No alimentes ni molestes a los animales que te encuentres en el camino. Mucho menos si son salvajes.
  • No te lleves piedras ni otros elementos del entorno natural donde estés.
  • Si hay una señal de prohibidas las bicicletas en el lugar, haz caso. He oído un caso de una pareja cicloviajera que fue multada por esto.

Seguridad en la bicicleta

Gran Canaria es una isla segura, sin embargo, los tramos de carretera serán frecuentados por coches (de locales y turísticos) en mayor medida que en las islas anteriores así que siempre tratad de protegeros en curvas cerradas. Los coches, aunque la mayoría respetan el 1,5 m de separación, no van despacio precisamente.

¡Llevad siempre el casco puesto!

Fotografía Ana Zamorano

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