Gonzalo Zamorano en los Andes argentinos

La Ruta de los Reales – Bikepacking en los Andes argentinos

Última actualización:

Cuando decidí realizar esta ruta nunca imaginé la belleza con la que me encontraría. Mi propósito era buscar el camino entre dos de los valles más imponentes de Mendoza, Valle Noble y Valle Hermoso, ubicados en el corazón de la Cordillera de Los Andes argentinos.

Destinada a ciclistas con alguna experiencia previa en el bikepacking la aventura está asegurada. Durante esta travesía echaremos a prueba nuestra destreza cruzando valles, pastizales, puertos, mallines, arroyos y ríos. Se trata de un paisaje que solo puede ser transitado durante los meses estivales, ya que en invierno la acumulación de nieve puede superar los tres metros. 

Camping en los Aples argentinos

El recorrido es de unas seis noches, cabe destacar que dependiendo de nuestras habilidades, nuestra prisa y el clima puede tomar algún día más o menos. 

Ruta de los Reales en bicicleta

Había tenido una experiencia inolvidable luego de haber recorrido la ruta de bikepacking al Hotel abandonado Termas del Sosneado, las ansias y ganas de seguir descubriendo alimentaban mi espíritu aventurero.

Decidí descansar unos días en el camping municipal de Malargüe, en el sur de Mendoza, tenía una larga lista de lugares mágicos por conocer y aquí comienza mi travesía.

Etapa 1 – Carretera de Carqueque 

Emprendí el ascenso un excelente día por la Carretera del Carqueque hacia el paso Carqueque desde la misma ciudad de Malargüe. Este cruce lo realicé en dos días. Luego de recorrer 25 km llegué a la Reserva Natural Castillo de Pincheira, monumento natural tallado por acciones erosivas, que asemeja a un castillo con sus torres, impresionante obra natural que pude contemplar con mis propios ojos. En sus inmediaciones se encuentra el camping Castillos de Pincheira que cuenta con un hermoso restaurante.

Castillo de Pincheira

Desde este punto en adelante la acampada libre será nuestra única alternativa, otra opción es parar en algún real. Los reales o veranadas son refugios ubicados en medio de la cordillera, algunos muy precarios, en los cuales los puesteros viven alrededor de tres meses, aprovechando el buen clima y los extensos pastizales para engordar su ganado. En el camino te podrás cruzar con muchos de ellos y tal vez tengas la suerte de pasar algunas noches allí charlando con un puestero. Ellos son los que realmente conocen las tierras, médanos, pasturas así como cada rincón de la cordillera.

La Carretera de Carqueque, de ripio consolidado, se encuentra en buen estado, aunque dependerá mucho de la época del año. Cada una de las etapas conforman una ruta ideal para realizarla en mtb, ya que el terreno es algo accidentado. Unos buenos neumáticos, anchos superiores a 2,30 serían lo ideal. Como recomendación, la manera más práctica de rodar en la cordillera es llevar las ruedas tubelizadas, esto te librará de muchos dolores de cabeza.

A unos pocos kilómetros de la reserva pasé la primera noche. Una tormenta se acercaba, ya me lo habían anticipado antes de partir, entonces decidí refugiarme dentro de una cueva formada por rocas volcánicas la cual observé desde el camino. El departamento de Malargüe se caracteriza por poseer una de las zonas más densas y variadas de volcanes del mundo.

Bikepacking camp con arcoíris

Siempre debemos averiguar las condiciones climatológicas, las tormentas pueden ser muy fuertes y anticiparnos al pronóstico puede salvarnos de pasar muy malos momentos. Amanecí feliz de estar seco, desayuné mi clásico café, con avena y frutos secos. Seguí por el mismo camino elevándome de a poco para luego cruzar el primer puerto, el Portezuelo de Carqueque a 2848 msnm. La dificultad es menor, pero ya sobre lo más alto, el constante viento y las fuertes ráfagas me obligaron a descender y empujar la bici el último kilómetro. Debes tener en cuenta que a estas alturas las temperaturas pueden bajar drásticamente. ¡Así que a ponerse los guantes!

Solo a unos tres kilómetros ya descendiendo me detenía sin pensarlo, quería contemplar tan hermoso paraje, tomé algunas fotos y suspiré profundamente para creerlo. La montaña me regala la mejor postal de estos días.

Real entre rocas en los Andes argentinos

A unos 10 km desde el inicio del descenso contemplé uno de los reales más increíbles que pude imaginar. Sobre una llanura verde nacen gigantescas rocas, con ellas un improvisado real con su rebaño de cabras que toman una siesta. Luego de hablar con el puestero, me ofrece pasar la noche y me invitó muy amablemente mate con sopaipillas, masa de harina frita en aceite, en este caso con grasa de cabra.

Me levanté sintiendo el frío de las montañas, desayuné y compartí las últimas palabras con el puestero. Escuchar su experiencia de vida y la de otros arrieros que fui conociendo en este viaje, contagian y alimentan mis ganas de seguir adelante en busca de esos maravillosos lugares. Finalmente me despido de Hernández, le agradezco por su generosidad y comienzo a pedalear por el valle.

Subo las últimas cuestas y luego empiezo a descender hasta el Río Grande. Justo cuando empezaba a tomar velocidad, me veo sorprendido por un paraje sacado de un sueño, un espectáculo de la naturaleza que demuestra las dimensiones de Valle Noble en una vista panorámica.

El camino sigue descendiendo abruptamente durante 5 km en zigzag, terminando en un puente que me permite cruzar el Río Grande. Este gran puente de hierro pintado de amarillo fue útil también para descansar debajo de él, cubrirme un poco del sol y reponer algo de energía. Prendí el hornillo y aproveché la verdura que todavía conservaba para cocinar una rica salsa con fideos.

Al medio día la temperatura asciende bastante y puesto que además había descendido 800 metros, me saqué algo de abrigo. No olviden llevar una crema y cacao para los labios, el viento frío y los cambios constantes de temperatura hacen que nuestra piel sufra bastante.

Etapa 2 – Valle Noble

Valle Noble

Tome un nuevo ascenso, ahora por la ruta provincial 226, camino de tierra consolidada que conduce a Chile por el Paso Internacional Vergara. La pendiente no es excesiva, pero un fuerte y constante viento dificultan mi andar. En este valle encontrarás numerosos reales, ya que sus tierras son fértiles y no es raro que ovejas y cabras se crucen por el camino.

Nuevamente me detuvo un puestero para invitarme a pasar a su real y convidarme con algo. Sabía que su alimentación es básicamente de carne, es casi imposible encontrar frutas y verduras por estas zonas, la altura y el clima dificultan sus cultivos. Por eso, con gusto me recibió un par de naranjas que le ofrecí.

Siguiendo el camino por la misma ruta, hay un puesto de vialidad provincial DVP, ellos son los encargados de cuidar y despejar la ruta ante cualquier percance, es importante estar alerta ante alguna eventualidad. Si necesitas ayuda podrías acudir a ellos, cuentan con una radio en caso de emergencia.

Cicloviajero cruzando puente de madera

A nuestra derecha seguiremos observando el Río Grande, el más caudaloso de la provincia de Mendoza hasta encontrarnos con su origen en la confluencia del río Tordillo y Valenzuela. Un poco más adelante se encuentra un rudimentario puente colgante de madera.

Luego de cruzar este puente empieza la verdadera aventura. A partir de este punto se pondrá a prueba nuestra experiencia y habrá que sortear varias dificultades. Busco alguna huella que ayude a guiar el camino, pero las matas de Coirón complican un poco el rodar, por lo que debo zigzaguear continuamente. No te olvides que lo más fácil es seguir el recorrido a través de komoot.

Continué por el arroyo de Los Curas atravesándolo varias veces por al menos 5 km. Para esta ruta es esencial cargar con un calzado extra para vadear arroyos y pasar por mallines.

Es importante destacar que estas tierras, si bien no pertenecen a muchos de los  puesteros, ellos han vivido y trabajado aquí por generaciones, han cuidado de ellas y por esto tienen un gran valor en sus vidas. Es fundamental el respeto hacia ellos, el saludo y si fuera necesario su aprobación para cruzar las tierras.

Valle el Tiburcio

Al llegar al Real del Moncho, saludo e intercambio algunas palabras con un puestero, quien me platica sobre los grandes daños económicos que le genera la pérdida de ganado por el ataque constante de pumas y zorros. Estos animales tienen la protección del estado a través de una ley que impide que las personas tomen acciones ante ello. Luego de algunas risas me invita un plato típico de aquí, ¡carne! Aprovecho para que me dé algunos consejos sobre cómo continuar el trayecto y me anticipa que estoy muy cerca del Valle del Tiburcio.

Es posible que en esta zona te encuentres con algún amante de la pesca. Estas aguas son perfectas para sacar algunas truchas, así que si llevas algún anzuelo podrías tener el almuerzo asegurado.

Bicicleta de bikepacking en camino pedregozo

Conforme voy avanzando, el rodar empieza a ser cada vez más complicado, subo  y bajo de la bici constantemente. Las grandes piedras en el camino, el desnivel, los arroyos y la tierra suelta dificultan el día. Pero me falta poco y tomo fuerzas para trepar los últimos 3 km hasta el Valle del Tiburcio.

Este valle me asombra con un extenso manto verde, veo animales alimentarse; caprinos, ovinos y vacadas. Busco donde montar la tienda y encuentro sobre una colina un pequeño real en construcción. Debo destacar que el lugar es muy seguro. Encontré herramientas y materiales que los trabajadores dejan a la intemperie con la tranquilidad de que nadie los tocará.

Valle Tiburcio

Es asombroso pensar que todo esto es transportado por mulas, ya que es la única forma de acceder para levantar este pequeño búnker de unos pocos metros cuadrados. Aproveché sus paredes para refugiarme del viento. La noche apareció y las estrellas fueron enseñándome hasta la más mínima constelación.

Desperté muy temprano, la helada había sido muy fuerte y las temperaturas eran muy bajas. En estas regiones la amplitud térmica entre el día y la noche pueden ser mayores a 25º C. Desmonté el campamento rápidamente, encendí la hornilla y preparé un buen café que sirvió de ayuda para calentar el cuerpo.

Tuve que volver a caminar, o al menos intentar hacerlo, para pasar sobre mallines. Se veían blancos como si de una nevada se tratara, la bici se enterraba y mis piernas se entumecían debido a las aguas heladas. En uno de los últimos encuentros con los arrieros me habían advertido que este sería uno de los tramos con más dificultad. Estos tres kilómetros se convirtieron en la etapa más dura, pero no imposible.

Todo esfuerzo tiene su premio y lo tenía frente a mí. Sobre la colina, desde lo alto observé el Valle y la Laguna de las Cargas. Seguí unas huellas que me llevaron a descender suavemente, sin obstáculos, directo a un viejo hotel abandonado con un cobertizo rojo destruido por la acumulación de nieve.

En el hotel, ahora utilizado como un refugio temporal, había gente. Me presenté y me invitaron unos sandwiches, insistieron en que debía seguir unas huellas que  me llevarían a pasar por un pedregal. Un trayecto que transité con mucha cautela una pisada podía llevarme directo hacia abajo.

A 4 km del pedregal, un real a la derecha me indica que estoy cerca de coincidir nuevamente con el Río Tordillo. Me pregunto cómo cruzarlo, sus aguas corren fuerte, tanto que se escuchan sus piedras golpear. Justo en ese momento  se asoma un paisano, quien me dice que no hay manera de vadearlo. Ellos lo atraviesan a través de un cablecarril y me indica dónde se encuentra. Al llegar al punto indicado, vi el cablecarril, até la bici y en un rato estuve al otro lado del río.

Etapa 3 – Valle Hermoso

Al cruzar el río tuve la fortuna de encontrar un camino marcado. Digo que tuve suerte, puesto que hasta aquí es donde llegan la mayoría de los visitantes que vienen desde el otro extremo de Malargüe. Son pocos quienes se animan utilizar el cablecarril para cruzar, ya que el gran caudal puede resultar intimidante.

Bikepacking en los Andes argentinos

A pesar de que en la ruta cruzarás ríos, arroyos y vertientes de agua fresca y natural, es buen consejo carga siempre al menos dos litros de agua. El clima frío hace que no sintamos la necesidad de hidratarnos, pero es recomendable hacerlo con frecuencia.

Después de algunas curvas más por fin descubro Valle Hermoso. Como su nombre lo indica es un lugar de una singular belleza que se ve surcada por las aguas de los ríos Cobre y Tordillo. Acampé a orillas del río, algo superrecomendable, la tranquilidad y paz que se respira en ese lugar es reconfortante. Esta jornada fue bastante rendidora, aunque parezca poco haber realizado 25 km, fue una verdadera proeza.

Sobre la misma ruta provincial 222 me dirijo a otro gran atractivo, la Laguna Valle Hermoso. Todo un espectáculo que se contempla mejor desde el Mirador de Valle Hermoso al cual subí por unos caracoles llegando a 2700 msnm. Se hizo largo el ascenso para llegar al mirador, pero te encuentras con una vista al Valle  sencillamente deslumbrante. Desde ahí se contemplan Valle Hermoso, el Río Tordillo, la Laguna Hermoso y el imponente peñón que sobresale de la superficie, El Centinela del Valle.

Mirador de Valle Hermoso

Luego del mirador, a unos kilómetros sobre ripio y cornisas, comenzaba el descenso definitivo hasta llegar a Las Leñas (2240 msnm). Este es uno de los centros de esquí más importantes de Latinoamérica. Aquí llegan personas de todo el mundo, la infraestructura hotelera es de primer nivel al igual que su gastronomía. Un grandioso lugar para reponer energías por las incomodidades que podría haber sufrido en el camino. En este punto las temperaturas oscilan entre los 5º C y los 25º C, el clima más agradable que tuve en los últimos 4 días, por lo que decidí quedarme 2 noches. A pesar de haber nacido en estas tierras no conocía este lugar.

La carretera se encuentra en excelentes condiciones. Desde aquí todo el descenso hasta nuestro destino es del asfalto y nos lleva a tres lugares infaltables. 

El primero es el Pozo de las Ánimas, dos grandes dolinas formados por aguas subterráneas de 200 m de diámetro y 80 m de profundidad.

En segundo lugar y ubicado a 18 km del Valle de Las Leñas, nos espera la localidad de Los Molles, un paraíso para la realización de actividades deportivas como el esquí y la pesca. También pudimos ver desde la ruta algunos establecimientos como spas de aguas termales, restaurantes y hoteles.

El último destino fue la Laguna de la Niña Encantada, un espejo de agua cristalina en la cual está permitido el buceo. Sus aguas son tan transparentes que en la orilla se pueden observar truchas arcoíris y fontinalis que vienen a alimentarse y a desovar. A tener en cuenta, aquí está prohibido pescar.

Gonzalo regresando a Malargüe

Salgo al cruce de la ruta 40 para emprender el regreso a Malargüe, convencido de mi pronto retorno, ya que en el camino quedaron varios reales por conocer. Su gente, quienes le dan al entorno la calidez que los viajeros necesitamos para que estas aventuras se tornen únicas e inolvidables, son parte de mis recuerdos más preciados y la mejor enseñanza de solidaridad.

Qué indumentaria cargar

Gonzalo con su bicicleta de bikepacking

Debido al tipo de terreno que recorre la ruta y considerando que durante el verano las temperaturas pueden oscilar bastante (durante el día superar los 25º C y al atardecer podría descender por debajo de 0º C) es necesario que la vestimenta sea abrigada y lo más versátil posible. Dependerá mucho de la previsión del tiempo, pero lo mejor sería respetar la regla de las tres capas cargando con lo justo y necesario:

  • Capa Interior: es la que entra en contacto con la piel. Dos capas de mangas larga térmicas, en lo posible de fibras sintéticas o lana merina, pero no de algodón. 
  • Capa media: retiene el calor que generamos. Jersey o abrigo que no sea muy grueso, ya que seguramente lo usaremos sobre la bici. 
  • Capa externa: Nos protege de la inclemencia. Una chaqueta abrigada de pluma o sintética. También un chubasquero o impermeable sería imprescindible. 
  • Pantalones puedes llevar uno corto y uno largo, ligero e impermeable, yo cargo dos calzas térmicas largas una para dormir y otra para usar con un corto.
  • Calzado: uno que usemos para pedalear sería necesario y otro más para vadear los ríos. No recomendaría llevar solamente chanclas, ya que al pasar por mallines las podríamos perder en el fango. 
  • Accesorios: Gafas de sol, buff o gorro y guantes son esenciales.

Lo que no puedes olvidar

Bicicleta de bikepacking
  • No dispondrás de electricidad en gran parte del viaje, en nuestro caso llevábamos un power bank y un cargador solar que nos ayudaron a mantener nuestros dispositivos funcionando.
  • Si llevas tubeless, sería lo más recomendado llevar una cámara de repuesto para cualquier imprevisto, también algunos parches y solución.
  • Multiherramientas, mirar que lleve su tronchacadenas (corta cadenas).
  • Botiquín de primeros auxilios, ante cualquier incidente esto podría ayudarte bastante.
  • Mechero y/o cerillas extras. Las temperaturas pueden descender drásticamente así que no solo te servirán para cocinar, sino también para poder entrar en calor si fuera necesario.

Datos de Interés

Caballo en el valle
  • El tiempo de realización depende de cada quien, pero si ves que las condiciones no son las óptimas para la travesía te recomendaría que realices al menos la etapa 1. ¡Te va a fascinar!
  • Desde el cruce de la ruta provincial 222 con la ruta nacional 40 solo hay 20 km para llegar al inicio de la Ruta de bikepacking al Hotel abandonado Termas del Sosneado, puedes aprovechar y conectarlas.
  • Si bien nosotros llevamos el clásico hornillo para cocinar, también es posible hacer algo de fuego tomando siempre todas las precauciones necesarias.
  • Desde el inicio de la travesía y hasta llegar a Las Leñas, no habrá posibilidad de adquirir alimentos. Planifica bien los días y lleva siempre comida para un par de días extras.

Fotografía Gonzalo Zamorano

Términos de uso: Si decides hacer cualquiera de las rutas publicadas en labicikleta.com, lo haces bajo tu propio riesgo. La información aquí encontrada es únicamente un recurso que te ayudará a planear y deberá ser usada como inspiración, en conjunto con tu buen juicio y debida diligencia. labicikleta.com, sus fundadores, autores y contribuidores no son responsables, en ningún caso, por lesiones, daño a pertenencias personal o cualquier otra situación que pudiera suceder a personas circulando o siguiendo cualquiera de estas rutas.