La gorra de ciclismo: protección y un toque de estilo

Foto: Campagnolo
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Las gorras para ciclismo han sido y siguen siendo, parte esencial del ciclismo de ruta, pero sin duda alguna, también poseen importantes razones para ser usadas en -el ciclismo como medio de transporte- la práctica del ciclismo urbano.

Impregnadas con más de 100 años de herencia ciclista, las gorras de ciclismo, son mucho más que un elemento ornamental con el cual te puedes identificar con otros amantes del ciclismo. Portadas con garbo y orgullo en las cabezas de los ciclistas de todo el mundo, la gorra ciclista se ha convertido en un icono por derecho propio.

Foto: CoolbstShirts

Para qué sirve una gorra para ciclismo

Foto: Irish Time

Hay muchos argumentos para usar una gorra ciclista, pero las razones prácticas para usar una gorra de ciclista son: evitar que el sudor gotee en los ojos, también la lluvia, y la visera es un protector solar para la cabeza, cara y ojos realmente excelente.

Sin embargo, hay muchas más razones que explican para qué sirve una gorra para ciclismo:

  • Sustituye muy bien a la banda para el sudor (a diferencia de un casco, pero nunca lo sustituirá), la gorra para bicicleta evitará que el sudor de tu cuero cabelludo gotee en tus ojos, así como impedirá que la lluvia entre en ellos.
  • Parasol. La visera de la gorra de ciclismo es mucho más efectiva para bloquear el sol bajo en el horizonte, que las gafas de sol; su característica visera es lo suficientemente larga como para proteger tus ojos de los elementos, pero es idóneamente corta como para permitir que mires la carretera con la cabeza inclinada sin que ésta interfiera con el alcance de tu visión.
  • Si estás perdiendo tu cabello, también puede evitar que el sol te queme a través de los respiraderos de tu casco. Y si eres de nariz prominente, la mantendrá lo menos bronceada que sea posible, al igual que toda tu cara.
  • Enfría. Cuando hace mucho calor, remojar una gorra ciclista en agua es maravilloso, pues mantiene tu cabeza realmente fresca.
  • Calienta. Cuando hace frío, la gorra ciclista impide que el viento le quite el calor a tu cabeza.
  • También son excelentes para que tu cabello no se convierta un rebelde sin causa, ya sea con casco o sin él. Pues detienen esas desgarbadas crestas de cabello si aún está húmedo al salir de casa o evitan que el sudor las forme. Así como evitar que los forros acolchados de tu casco atrapen tu cabello.
  • Igualmente, puedes usar una gorra de ciclismo para distinguirte como pedalista cuando estés fuera de la bicicleta.

En pocas palabras, una gorra para ciclista es una declaración de clase. Y como dice Mark Cavendish, “Una gorra ciclista es una barrera contra el sudor, deflector de viento, protector solar y más, pero uso una, para honrar la herencia del deporte y a los corredores de aquellos primeros años que sentaron las bases para que el ciclismo se convierta en lo que es hoy.

Historia sobre la gorra de ciclismo

Foto: Gazzetta dello Sporto/ Tom Simpson 1967

La historia del ciclismo está llena de imágenes extraordinarias, pero sólo una característica ha permanecido realmente constante a través de los años: el casquette, por su en francés o gorra ciclista.

Primero fue aquella de tweed de 8 paneles llamada “Harris”, que fue reemplazada por la “Plana”, que es la  antecesora de la gorra tipo “Ascot”, pero como el tweed no es lo que llamaríamos una tela ideal para realizar actividad física en climas calurosos y, las grandes Rondas comienzan en la primavera, ésta mutó rápidamente.  

Y de acuerdo al historiador Scotford Lawrence, autor del libro: “The Velocipede (Cycling History)” Paperback (2014), uno de los primeros avistamientos de la gorra de ciclismo data de 1895, año en que una fotografía muestra a un grupo de ciclistas sobre sus “High Wheelers” en la pista del “Parque del Palacio de Cristal” en Londres, Inglaterra (Crystal Palace Park), portando una predecesora de lo que hoy conocemos como gorra de ciclista.

“Algunos de ellos llevan la gorra redonda de colegial”. Aquella cachucha que se convirtió en la gorra de ciclismo estaba hecha de tela de algodón liviano con un pico o visera corta, ligeramente acolchada y una especie de banda interior que aprisiona la cabeza por la frente y nuca para mantenerla ceñida. Este tensor generalmente estaba hecho de la parte superior reforzada de la media de una dama.

Protección contra los elementos

Foto: Velocio

Desde los primeros días de las carreras profesionales, apareció la gorra ciclista como un artículo puramente funcional, para que los elementos no interfirieran en las hazañas que pedalearon aquellos héroes del ciclismo. Así, los jinetes del acero comenzaron a llevar gorros blancos, flexibles, lisos y fáciles de guardar en cualquier bolsillo, que eventualmente se tornaban del blanco al gris, gracias a los polvorientos y ásperos caminos en los que creció el ciclismo.

Lo que irremediablemente me lleva a pensar, que en sus inicios había algo irónico acerca de la gorra ciclista de entonces. Pues ya que los corredores de la época eran hombres duros, más parecidos a los boxeadores, que a los esbeltos pura sangre de las últimas décadas, la gorra de ciclismo, simplemente era algo delicado para la época.

En las fotos del periodo, parece que aquellos jinetes se ponen las gorras sobre sus cabezas con disgusto, como si fueran forzados por sus madres, para evitar el resfriado, o simplemente refuerzan mi teoría de que los pedalistas de los inicios del ciclismo eran tipos rudos, que se curtieron a base de pedalear los rudimentarios caminos de su tiempo.

Aquella gorra ciclista que se remonta al final del siglo XIX. Rápidamente se erigió como un símbolo, que parece ridículo para el resto de la población, pero que, aún hoy, sirve como un guiño entre hermanos ciclistas.

Sus años dorados

Foto: Gazzetta dello Sporto

Durante la primera mitad del siglo XX, las imágenes de Fausto Coppi ganando el París-Roubaix de 1950 portando su gorra Bianchi, Eddy Merckx encasquetado con su gorra de Faema al frente durante el Tour de 1969, y Bernard Hinault debajo de su Renault-Elf- Gitane, consolidaron el lugar del casquette en la historia del ciclismo y el corazón de sus fanáticos.

Durante este período, el único jinete en el pelotón que usaba casco fue el ganador del Tour Jean Robic en 1947, apodado “Leather Head”, por lo que las gorras de ciclismo fueron una pieza principal de tela para los patrocinadores, lo que los hace aún más codiciadas entre aficionados y jinetes. Sin embargo, fue alrededor de los años noventa que las cosas empezaron a cambiar para los profesionales.

Cuando el casco era para aficionados

Foto: Ahrberg

En 1991, las reglas de la UCI establecían que los cascos eran opcionales para los profesionales pero obligatorios para los aficionados. El efecto inmediato fue que para cualquier joven aficionado que se viera obligado a usar un casco, la gorra ciclista se convirtió en el símbolo para alcanzar el verdadero profesionalismo dentro del ciclismo. La regla se mantuvo hasta 2003, cuando los cascos se volvieron obligatorios para todos y la gorra del ciclismo comenzó a desaparecer bajo el casco ciclista.

Su forma apenas ha cambiado con el tiempo, demostrando que es una gran pieza de diseño, tanto estética como funcionalmente, pues sutilmente ha conseguido ser la unión perfecta entre forma y función, y es un excelente ejemplo de por qué el primero sigue al segundo y por qué juntos crean cosas hermosas.

Las gorras de ciclismo hoy en día

Foto: Walz Caps

Aunque la gorra ciclista ha tenido sus altibajos, no es un artículo olvidado en la historia. Hoy día, la gorra de ciclista sigue tan viva como desde sus inicios, y no sólo como un accesorio para gritar a los lejos que realmente eres un ciclista enamorado de la bicicleta, pues sigue siendo funcional y útil, e incluso con un casco, aún tiene el propósito para el cual se creó por primera vez.

Hay más variedad que nunca, y son confeccionadas con tecnologicos materiales para mantener la cabeza fría, caliente y seca, o simplemente para lucir realmente increíble.

Una gorra para cada tipo de clima

En términos de forma y estilo, las gorras modernas para verano e invierno no se diferencian tanto de las que usaban Coppi en los años 50. Esto es, una tela que cubre la cabeza y que ayuda a mantener un clima estable para el ciclista y, una pequeña visera que no obstruya la visibilidad.

Gorras de ciclismo para invierno

Foto: Tic Omloop

Sin embargo, para el invierno, las gorras vienen en todo tipo de formas, ya que los diseñadores han luchado para crear un estilo que se ajuste adecuadamente al término “clásico”, pero que mantenga la mayor parte de la piel desnuda de tu cabeza cubierta.

Confeccionadas generalmente con lana o materiales térmicos, este tipo de gorra ha sido diseñada para conservar el mayor calor posible, pero sin sacrificar la transpiración; algunas presentan convenientemente, diseños que agregan un poco de protección adicional en la parte posterior del cuello y más extendidas en los costados para cubrir las orejas.

Las hay también con protección contra el viento, lo que en zonas montañosas resulta muy conveniente.

Gorras de ciclismo para verano

Foto: Pack Bike

Las gorras de ciclismo para el verano son ligeras y de una construcción simple, pero siempre pensando en proteger del sol abrasador. Casi siempre son de talla única, y a menudo con una tira de elástico alrededor de la parte trasera que sirve para garantizar que se ajuste en todas las cabezas.

Las hay confeccionadas con diferentes materiales, pero ideados para permitir la transpiración, la comodidad y la protección solar, razón por la cual, actualmente la industria utiliza materiales repelentes al agua, contra los rayos UV y ofreciendo una ligera capa contra el viento.

Portar la gorra de ciclismo se ha convertido en un arte en sí mismo. Todos los grandes del pedal han tenido su propio estilo para llevarla con garbo, y el resto de nosotros los hemos imitado alegremente.

Es un símbolo que toda la familia ciclista llevamos como un código de vestimenta. Al igual que un colorido jersey de ciclismo, nos distingue del resto de los mortales.