Ibiza en bicicleta

Formentera e Ibiza en bicicleta

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Las Islas Pitiusas, Formentera e Ibiza, se encontraban en nuestra lista de lugares donde pedalear desde hacía tiempo. A veces, hemos querido conocer nuevas tierras y culturas, lejanas y exóticas, ya que hemos tenido el convencimiento de que la experiencia sería más placentera y plena, y hemos dejado los destinos más cercanos, para más adelante… un adelante que a menudo nos ha costado ubicar en la rueda de nuestra rutina diaria. 

Velero en la costa de Ibiza

Gracias a los viajes y a las experiencias de la vida, ahora sé que un gran viaje o una gran escapada comienza a partir del momento en que salgo de casa. Es igual si viajamos a Kirguistán o por la comarca de la Garrotxa, aquí al lado de casa. Lo que hará que un viaje sea especial, sin lugar a dudas, será la gente.

Desgraciadamente, en esta escapada a las Pitiusas los encuentros fueron pocos. Las islas viven en tranquilidad absoluta durante los meses de invierno y en muchos rincones de las islas no corre ni un alma… bares y restaurantes cerrados y hoteles que han colgado el cartel de “Volvemos en abril (si podemos)”. 

Las Pitiusas en mtb

Alba disfrutando los paisajes de Ibiza

Las Pitiusas, en la antigüedad, eran denominadas así por los griegos, diferenciándose de las otras, porque no tenían población indígena. En la actualidad, forman parte de las Islas Baleares, topónimo que ha acabado cogiendo todo el protagonismo. Por lo tanto, el archipiélago de las Islas Baleares está formado por Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, y otros islotes más pequeños.

Ibiza cuenta con una longitud de costa de 210 kilómetros y las distancias máximas en la isla son de 41 kilómetros de norte a sur y de 15 kilómetros de este a oeste. Formentera es la isla habitada más pequeña de las Baleares, con una longitud total de poco más de 20 kilómetros.

Alba empujando la bicicleta

En ambas islas, disfrutamos del silencio y de la tranquilidad. Pronosticamos que sería un viaje plácido, y no nos equivocamos, aprovechando las comodidades que nos ofrecen estas islas, aunque fuera invierno. Sin embargo, nos sorprendieron los desniveles y las cuestas que tuvimos que superar en Ibiza: ¡esta isla no es plana! En los 3 días por las dos islas pedaleamos 261 km y 3770 metros positivos. 

FORMENTERA en bicicleta, la isla de la calma

La ruta circular por Formentera

El primer día viajamos a Formentera. Yo nunca había estado antes. Llegamos temprano por la mañana con el ferry desde Ibiza. Queremos dar la vuelta a la isla pequeña de las Pitiusas y con un día, pensamos, hay de sobras. Seguimos la isla en sentido antihorario, acercándose lo máximo posible a la costa, tomando caminos, senderos, pistas, carreteras asfaltadas… una buena combinación sin mucho desnivel. 

Torre en Formentera

Las aguas cristalinas nos hacen parar en más de una ocasión para captar en una fotografía o simplemente para observarlas. Es invierno y no hay nadie en ninguna parte. Nos gusta la soledad. No paro de imaginarme cómo debe ser esta isla en pleno verano. Debe de ser un lugar completamente diferente, al igual que la isla de donde venimos, Ibiza, donde el desenfreno es el plato fuerte de los días de calor. Las calas que nos enamoran a lo mejor en verano son un auténtico hormiguero de gente. Supongo que siempre depende de si el acceso a ellas es fácil o, al contrario, se tiene que andar un buen rato, debajo de un sol de justicia.

Los faros y las torres de Formentera, historias de piratas

Los faros y las torres también detienen nuestras pedaleadas. Siempre me han gustado las historias que esconden los faros y los antiguos fareros. Desde muy pequeña, un faro ha sido sinónimo de lugar mágico, para mí, un lugar que esconde muchos secretos, enigmas e, incluso, un cierto misticismo. Para saborear todos estos recuerdos de infancia y descansar, hacemos una buena parada en el faro del Cap de Barbaria, el punto más al sur de la isla, y en la torre de Garroveret, la más meridional de Formentera, una de las torres de las Pitiusas que se construyeron para la defensa de las costas del ataque de los piratas del norte de África. Torres construidas en el siglo XVIII en puntos geográficos estratégicos y a suficiente distancia para poderse comunicar mediante señales de humo, incluso hasta Ibiza. 

En estos puntos la imaginación consigue volar más: barcos de piratas, isleños defensores de su tierra, un mar alterado, una tormenta de rayos y truenos… Aun así, los pedales me llaman y dejo los cuentos de piratas para continuar pedaleando y completar así la vuelta a la isla. Hacemos también parada en el faro de la Mola, situado en un acantilado. Observamos el vuelo circular de las gaviotas que aprovechan la suave brisa de hoy y algún turista esporádico que viene a hacerse la foto junto a este faro. 

El sol va bajando y hacemos vía hacia el puerto, en La Savina, para coger el ferry que nos volverá a Ibiza. El camino nos conduce entre salinas y algunos campos de cultivo. Me imaginaba una Formentera menos poblada y más rural, pero, en cambio, me ha fascinado el cambio de paisaje constante: playas, acantilados, masías antiguas, casas renovadas hace pocos años, campos de higueras, ovejas pastando, muros de piedra seca y bosques de pinos.

Racó de Sa Pujada

Alba observando las playas de Formentera

Pero no puedo terminar este relato de Formentera sin hablar del Racó de Sa Pujada y de la siguiente cala o falla, el Racó de Ses Pedreres, que divisamos desde el camino romano de Formentera, también conocido como Camí de Sa Pujada. Lo pedaleamos de bajada des del el Mirador de la Mola hasta Es Caló. Una vista de la cual había visto fotos antes: aguas cristalinas con una gama de azules y verdes que dejan entrever la vida de este mar. Paramos a comer y el único ruido que nos acompaña durante el rato que estamos comiendo nueces, plátanos y un poco de chocolate es el de unas aves a lo mejor hambrientas o con ganas de jugar con nuestra presencia.

Desde el ferry, decimos adiós a Formentera con una buena puesta de sol. 

IBIZA, la isla blanca

Primer día de bikepacking por Ibiza

Al día siguiente, nos espera Eivissa (en catalán) o Ibiza (en castellano), la isla grande. Ibiza nos ofrece un poco de todo: pistas en muy buen estado, senderos técnicos, trialeras donde no tengo más remedio que bajar de la bicicleta, carreteras asfaltadas sin tráfico (ya que estamos en pleno invierno); una buena mezcla para que nos aburramos lo mínimo.

Recorriendo Ibiza en bicicleta

El primer día podemos disfrutar de las vistas a la isla salvaje de Es Vedrà. Las luces de invierno son ideales para observar este islote rocoso deshabitado. Del mismo modo, disfrutamos de los bosques de pinos y sabinas, de las pistas y senderos que los atraviesan, y de las aguas claras que dejan entrever el fondo del mar. Todo se encuentra en un estado de paz.

Cala Llentrisca

Pequeña cala en Ibiza

Pero os seré sincera y os contaré que lo que más me gustó, aunque tuve que empujar la bicicleta, es bajar a Cala Llentrisca. Queda alejada de todo, ya que el acceso solo es por mar, en barca o practicando submarinismo, o bien a pie. Se encuentra dentro del municipio de Sant Josep de Sa Talaia, al final de la bahía de Es Cubells. Es un lugar tan precioso como aislado. Se ve que en pleno agosto, es posible nadar en solitario o en compañía de unas pocas personas.

Casitas de pescadores

Las casitas de madera de los pescadores, ahora cerradas, con puertas de colores; los restos de una hoguera; las redes de pesca mal plegadas por tierra; una barca despintada en desuso… hacen que el paso del tiempo se detenga allí. Aun así, el romanticismo del lugar queda bien atrás cuando el camino de subida hace que tengamos que empujar la bicicleta durante un buen rato, piedra sobre piedra. Sin embargo, aquella cala, aún protegida del ataque turístico, queda grabada en mi mente. 

Cala Vedella

Más adelante, paramos en Cala Vedella. A diferencia de Cala Llentrisca dispone de bastantes servicios. Es un auténtico puerto natural, de aguas cristalinas y con arena blanca. Se encuentra a unos pocos kilómetros del municipio de Sant Josep de Sa Talaia. En sus alrededores, uno puede encontrar restaurantes y hoteles, con un ambiente muy familiar y tranquilo, frecuentada por gente local, sobre todo los fines de semana.

Veleros en cala de Ibiza

Nuestra experiencia invernal en Cala Vedella fue especial, ya que encontramos una terrazita, con los perfectos rayos de sol para calentar nuestros cuerpos y tomar un café bien calentito. Mientras Ricard fotografiaba la playa, el mar y las barcas, yo me relajaba sosteniendo la taza de cerámica, resguardada de la brisa y observando un par de niños que correteaban detrás de un perro bonachón. 

El primer día por Ibiza termina en el Port de Sant Miquel. Cabe decir que si uno viaja sin tienda vale la pena informarse sobre los alojamientos, ya que pocos están abiertos durante todo el año.

Segundo día en bicicleta por Ibiza

El segundo día fue igual de precioso, recorriendo más el interior de Ibiza. Nuestro punto final era la capital, Ibiza, donde fue también nuestro punto de partida. Así cerraríamos una ruta circular perfecta.

Cala Nadja

Carretera rumbo al mar en Ibiza

En esta jornada, Cala Nadja fue un punto que nos sorprendió por su belleza y por lo que venía después. Bajamos por una carretera con asfalto en perfecto estado. En la cala, no había nada ni nadie. Parecía que nos encontráramos en una cala desierta (a lo mejor, Ibiza me hacía soñar demasiado), solo algún residuo indicaba que había habido presencia humana.

Bikepacking en Ibiza

El camino de subida, según la ruta que habíamos diseñado, era una senda de cabras donde no tuvimos más remedio que empujar las bicicletas cuesta arriba. Sinceramente, me gustan estos retos. Así que paso a paso, y con algunos rasguños de más, ya que poca gente pasa por ahí, llegamos otra vez al asfalto. Cuanto más subimos, mejor fue la vista de Cala Nadja. Si lo único que nos faltaba en Ibiza era sentirnos un poco exploradores, al final también lo conseguimos.

Buenas instantáneas para despedirnos de las Pitiusas

Durante estos días, disfrutamos de tomar un café en Cala Vedella. Nos deleitamos con un arroz en Sant Joan de Llabritja, famoso por el Carnaval. Descansamos junto a la iglesia de San Rafael para observar cómo los lugareños hacen el vermut. También nos detuvimos a ver, abrigados, en San Antonio, la famosa puesta de sol frente al Café del Mar, ahora cerrado porque es fuera de temporada.

Alba sentada disfrutando de los paisajes

Son instantáneas que grabamos en nuestra memoria. A estas alturas ya no recuerdo el orden de ellas, pero son imágenes de sosiego y de satisfacción, momentos apacibles, minutos u horas de disfrute. Horas encima de la bicicleta e instantes fuera de los pedales, que me han llevado a un estado de calma absoluta. 

Consideraciones al recorrer las islas en bicicleta

Alba descansando a la sombre de un árbol

La bicicleta ideal es una bicicleta de gravel o de montaña.

Es aconsejable hacer un poco de búsqueda antes del viaje, sobre todo si se viaja fuera de la temporada alta, ya que, como he mencionado más arriba, muchos servicios se encuentran cerrados. Es aconsejable llevar comida y agua suficiente para la jornada.

Los tiempos de realización de las rutas son totalmente orientativos. 

Fotografía Ricard Calmet

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