A la disputa por el espacio público que libran bicicletas y automóviles en muchas de las ciudades más importantes del mundo, se suma una silenciosa batalla entre la vida y la muerte, que es causada por la contaminación del aire, la cual, en un alto porcentaje es generada por los automotores.

En cuestión de salud no hay milagros, pero el ejercitarnos mientras nos transportamos en bicicleta se le acerca mucho. Los beneficios de la actividad física tienen tal alcance que incluso unos minutos diarios de ejercicio te darán una larga y saludable vida.

Paradójicamente, la saludable práctica de utilizar la bicicleta como medio de transporte, hoy en muchas ciudades, puede tener efectos colaterales indeseados. Pues exponerse por periodos prolongados a la contaminación del aire, está relacionado no solo con enfermedades pulmonares, sino también con enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales y la demencia. Además, de haberse encontrado fuertes vínculos entre ésta y la disminución en la función cognitiva y un aumento de las enfermedades mentales y el asma en los niños.

Foto: Suzanne Plunkett

Andar en bici tiene más beneficios que daños por el aire contaminado

Gases como el monóxido de carbono, ozono y dióxido de nitrógeno, así como la contaminación atmosférica por partículas que emanan de los tubos de escape de los autobuses, autos, microbuses y camiones, son elementos nocivos que entran en nuestros pulmones y en el torrente sanguíneo, teniendo un impacto negativo en nuestra salud.

Y evitarlos mientras realizamos actividad física al aire libre como ocurre cuando te transportas en bicicleta, no es una tarea fácil, pero con un poco de atención y algunos prácticos consejos ayudarán a disminuir lo nocivo de sus efectos en nuestra salud.

La contaminación del aire mata a alrededor de 12,6 millones de personas cada año –así lo señala un informe presentado en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente-, sin embargo, no ha habido un análisis de los costos frente a los beneficios de la bicicleta de la ciudad. Hasta ahora.

Con la ayuda de simulaciones informáticas avanzadas y datos sobre el efecto de la contaminación sobre la salud humana, investigadores de la Universidad de Cambridge descubrieron que, en casi todas las ciudades del mundo, los beneficios para la salud que tiene usar la bicicleta y caminar son muy superiores a los daños causados ​​por la contaminación el aire .

Expertos en la materia advierten que existe un tiempo de tolerancia antes de que los efectos benéficos de andar en bici y caminar en ciudades con altas concentraciones de contaminantes en el aire se vuelvan dañinos. Ellos los llaman “punto de equilibrio” pero en realidad es un punto de ruptura, después del cual -no pedalear por más de 60 minutos-, andar en bicicleta se vuelve perjudicial.

La principal solución, por supuesto, es reducir drásticamente la contaminación del aire, pero mientras tanto, ¿qué podemos hacer para protegernos?

Rutas alternativas pueden ser una solución

Una forma que tenemos los ciclistas para reducir nuestra exposición a la contaminación del aire, es optar por utilizar rutas más tranquilas, que estén alejadas de grandes concentraciones de automotores, pues al alejarte entre 50 y 100 metros de distancia de las concentraciones de automóviles, puede reducir nuestra exposición a la contaminación del aire en un 53%, y en algunos casos hasta un 60%, dependiendo del tipo de contaminantes.

Así mismo, las calles con edificios altos a cada lado, conocidos como cañones urbanos, pueden estar más contaminados, ya que los contaminantes quedan atrapados entre éstos.

No asumas que los árboles significan automáticamente un espacio más limpio: los árboles altos, muy juntos a los doseles de esos edificios, también pueden disminuir la dispersión de la contaminación. En cuyo caso, lo que los planificadores deberían estar haciendo en su lugar, es plantar árboles de altura inferior, para que actúen como una barrera entre el camino contaminado y los peatones y ciclistas.

Foto: David Gray

Y en esto muchos expertos coinciden al afirmar que es necesario “algún tipo de separación de seguridad” entre los ciclistas y otros vehículos, no sólo para reducir el riesgo de incidentes de tránsito, sino también a la exposición de los ciclistas a la contaminación del aire.

Cathryn Tonne, profesora de epidemiología ambiental en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, coincide en que los ciclistas deben mantenerse separados del tráfico contaminante lo más posible y evitar parar en grandes cruces detrás de vehículos que emiten gases. “Si se quiere hacer algo para evitar el envenenamiento por el aire contaminado, cambiar la ruta es lo más eficaz”, señala.

No obstante que todos los entendidos en el tema coinciden en que los beneficios para la salud que ofrece el ciclismo son mayores que cualquier daño potencial derivado de la exposición a la contaminación, advierten que en situaciones de contingencia ambiental debemos reducir drásticamente nuestro tiempo de exposición al aire libre.

¿Cuánto puedes andar en bici antes que la contaminación te haga daño?

Y recomiendan que en situaciones en que la contaminación rebase los 100 puntos, nos ejercitemos en al menos intervalos no mayores a 60 minutos. Esto no significa que únicamente podrás pedalear 60 minutos al día de manera segura para tu salud, sino que hagas recorridos -con intervalos de descanso- no mayores a esos 60 minutos.

Por ejemplo: por mi propia seguridad, en días en que se declara Contingencia Ambiental Atmosférica por Ozono en mi ciudad, yo procuró pedalear a un ritmo moderado y no por más de 30 minutos; mi viaje de la tarde cuando el ozono es más alto, es de unos 14 kilómetros, los cuales hago en poco menos de 28 minutos – una cadencia bastante moderada-. Ustedes deciden cuánto pedalear, al final de cuentas es su salud.

Foto: India Times

No aumentes la cadencia

Pedalear a baja velocidad, evitando ejercitarnos mucho y de esa manera consumamos más oxígeno será otra de las formas en que podemos reducir nuestra exposición a los contaminantes en el aire.

Foto: WEFORUM

La hora indicada

¿Hay un mejor momento del día para andar en bicicleta?

Stephen Holgate, profesor de inmunofarmacología en la Universidad de Southampton y experto en contaminación del aire, apunta que sí.

“Evita la Hora Pico”, dice Holgate “Y justo antes de la hora pico es probablemente mejor que después”. “Temprano en la mañana antes de que se desate el caos vial puede ser mejor. Pues durante la hora pico de la mañana, Holgate, descubrió que los niveles de PM2.5 (material en partículas de 2.5 micrones o menos, que puede penetrar en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo) eran más altos que en la hora punta de la tarde. Así que a despertarse más temprano y a ganarle al tráfico antes de que comience a echar su porquería por el escape.

La mascarilla no es infalible.

Las mascarillas para ciclistas son utilizadas como un remedio a las contaminadas calles urbanas. Y aunque existe una amplia gama en el mercado, su efectividad no está claramente demostrada.

“El uso de una mascarilla puede ser una forma de reducir la exposición a los contaminantes, sin embargo, depende del modelo de máscaras que se utilice, el tipo de filtro que tienen, y sobre todo, si el ciclistas la ajusta correctamente; si se utilizan de acuerdo con las instrucciones del fabricante, y aun así, la mayoría dejarán expuestos a los ciclistas a las partículas nocivas más pequeñas”, expone Gowers Alison, de Salud Pública de Inglaterra (PHE). “E incluso en personas con afecciones pulmonares preexistentes, pueden agravar las dificultades en la respiración”, asegura.

Foto: Stock Alamy

Un par de estudios llevados a cabo en Pekín, China, han sugerido que el uso efectivo de una mascarilla podría reducir el riesgo de efectos cardiovasculares adversos, asociados con la exposición a la contaminación por partículas en el aire. Sin embargo, PHE dice que se necesita más investigación en otras ciudades antes de recomendarlas de manera global.

“Aunque las máscaras para los ciclistas han estado disponibles por más de una década, no muchos ciclistas las usan”, dice Chris Juden, oficial técnico de CTC, una organización comunitaria británica experta en ciclismo. “Las probamos, pero en general el remedio fue peor que la enfermedad. La temperatura de los ciclistas aumento,  la sudoración se incrementó y en algunos casos hasta respirar les fue difícil”, asegura Juden.

Agregó que para obtener un mejor funcionamiento de la mascarilla es importante cambiar periódicamente el filtro, o definitivamente la máscara no funcionará.

¿Y las apps para monitorear la calidad del aire?

Las aplicaciones que monitorean la contaminación del aire, dice Stephen Holgate, son “bastante buenas y están mejorando”.

Hay aplicaciones en las que una ciudad tiene una actualización en tiempo real de lo que es la contaminación del aire, por lo que puedes elegir por dónde evitar circular en tu bicicleta y son realmente útiles.

Holgate también apunta al creciente mercado de los sensores personales, que, cuando se combinan con un teléfono inteligente, pueden monitorear los niveles de contaminantes como el dióxido de nitrógeno y las partículas. Sin embargo, científicos y organismos como el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. advirtieron que aún están en su infancia y que sus mediciones pueden no ser del todo confiables.

Foto: phys.org

Comer una dieta saludable

Cada vez hay más pruebas de que lo que comemos puede mitigar los efectos nocivos de la contaminación del aire en nuestra salud. Un estudio, presentado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, examinó datos de más de 500,000 personas, observando su adhesión a una dieta de estilo mediterráneo y su exposición estimada a largo plazo a la contaminación del aire.

Los resultados sugirieron que, al tomar en cuenta la exposición a la contaminación, los que seguían más de cerca la dieta tenían menos probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular, y las muertes por todas sus causas eran menores. “Estos contaminantes aumentan la oxidación en el cuerpo y, si tienes antioxidantes, como la vitamina C y otras vitaminas que se encuentran en las frutas y verduras, en tu cuerpo pueden ayudar a neutralizarla”, dice Holgate.

“El problema es que muchas personas en este país no consumen lo suficiente en su dieta y, a menudo, son aquellas personas que viven en los lugares más pobres y que reciben la mayor exposición a los contaminantes”.

Foto: Lily Holman

Conclusión

En resumen, evita en medida de lo posible pedalear por aquellas vías con mucho tráfico; al asistir a tus compromisos por la mañana sal con tiempo de sobra para evitar respirar la mugre que escupen los automóviles por sus escapes, por la tarde, espera a que baje el tráfico y comienza tu viaje -en una de esas, tu jefe, al ver que llegas antes que todos y te vas después que todos, te propone un mejor puesto- come frutas y verduras ricas en vitamina C, si puedes checar en línea la calidad del aire antes de emprender tu viaje será mucho mejor para obtener la ruta menos contaminada, si vas usar mascarilla, utilízala bajo los parámetros del fabricante y ajústala muy bien para que realmente el aire que respires pase por el filtro y no haya posibilidad que entre por minúsculos espacios a su alrededor y tu cara.