Foto: Rob Gunstone

Punnett: la bici que unió a los enamorados

En una época en donde la posibilidad de estar a solas con el ser amado era considerado tabú, nace la Punnett –o también conocida como la “bici sociable”-, una bicicleta ideada para el cortejo.

Sobre esta bicicleta, parejas de finales del siglo XIX serían capaces de pasar tiempo juntos en una actividad que permitía la proximidad entre ambos sexos dando rienda suelta al galanteo, alejados de las miradas inquisidoras de la época.

Cuando escuchas o lees que la bicicleta: es la máquina de la libertad y la igualdad, no es en sentido figurado.

La bicicleta ha hecho en dos siglos más por la libertad de la mujer y la equidad de género que cualquier otra cosa, pero no sólo ha dado independencia y autodeterminación a las mujeres, también ha sido responsable, en gran medida, de la libertad sexual, pero mucho más allá de aquella que abarca todos y cada uno de los derechos sexuales y los reproductivos. Sino en su más amplio significado que tiene que ver con el cuerpo, la mente, la dignidad, las decisiones individuales y de pareja y, en este caso en particular, la Punnett brindó la posibilidad de ejercer la sexualidad y el cortejo entre los sexos.

Foto: Marcin Zakrzeski

Su historia

La Punnett o, “side by side bicycle” fue una bicicleta que se comercializó en 1896 con el propósito de llevar a dos pedalistas en paralelo, que a diferencia de la bicicleta tándem tradicional, sus asientos se situaban uno al lado del otro, y no uno atrás del otro; hecho que da origen a uno de sus apelativos: “la bici sociable”, que alude a la relativa facilidad con que los dos ciclistas podían hablar entre sí -a diferencia de la tándem-, además de contar con diversos cambios técnicos y de geometría en su diseño.

Se cree que la bici “sociable” fue inventada por el controvertido ciclista australiano Hubert Opperman (1909-1996), aunque en su forma básica ha existido por más tiempo, al menos desde finales del siglo XIX, entre 1886 y 1887, y fue comercializada de forma masiva por una empresa afincada en Rochester, Nueva York, la Punnett Cycle Company, a partir del año 1896, y tan diversos tamaños de rodada, que iban desde las 21″ y hasta las 30″, pero incluso hoy en día hay artesanos constructores que la siguen fabricando.

Foto: Scientific American

Características

Esta bicicleta tenía un peso de 18 kilos -algo sobresaliente para la época- y costaba $150 dólares de aquella época (unos $ 4,560 USD en la actualidad), que eran gastados con gusto por aquellos casanovas -ávidos de conquista- acaudalados, con tal de tener la posibilidad de pasar tiempo a solas con aquellas doncellas que de otra manera estarían apartadas de sus flirteos.

Este temprano diseño de bicicleta para dos – que de alguna forma está emparentado con el “triciclo sociable”-, era comprado en su mayoría por hombres jóvenes, porque en ese momento se reconoció que la bicicleta suponía un método adecuado para paseos emocionantes y, por lo tanto, ofrecía a las parejas la oportunidad de conocerse mejor y de encontrar un equilibrio en común cuando se realizaba el cortejo.

Foto: Scientific American

Su conducción en paralelo es una metáfora de la igualdad en la pareja

El secreto de su equilibrio era la simetría en sus cuadros, pues estaba constituida por dos cuadros independientes, unidos en sus extremos: por el eje trasero, tubos de asiento y, por la dirección, contaba con dos ruedas en disposición lineal y, aunque los dos pasajeros pedaleaban y contaba con manubrio y transmisión para cada uno, tenía que ser conducida sin discrepancia y unanimidad entre la pareja.

No obstante su poco ortodoxo diseño, pero bien implementado mecánicamente, hacía posible que no fuera necesario que los ocupantes tuvieran el mismo peso para mantenerla en balance, aun, con contar sólo con dos ruedas en línea, pues las ruedas al actuar como un giroscopio nivelan el avance de la bicicleta.

Foto: Kristin Holt

El amor cambia

A pesar de lo romántico del concepto, la idea no floreció, en parte por la dificultad de subir y bajar –imaginen a la dama en cuestión subir y bajar ataviada con una descomunal falda mientras el enamorado sostenía  la bici- de ella, su geometría no permitía la facilidad de subir y bajar ya que uno de los ciclistas debía sostener la bicicleta mientras el otro subía. Y debido a su alto costo no fue extensa su venta por lo que desapareció del mercado.

La idea continuó bien entrados los años 50 y se reanudó durante los años 70, con algunos cambios mecánicos, principalmente en su dirección y cuadro, pues se suprimió uno de los cuadros, y la conducción en conjunto, por un solo conductor que le da dirección en una modificación del manubrio.

Así mismo, los nuevos diseños; las nuevas costumbres sociales y la forma en que interactuaban las parejas en la era de la revolución sexual hicieron que la “bici sociable” no fuera propicia y se abandonó de nuevo su comercialización y, hoy en día, en plena fiebre por la bicicleta, aún hay quienes las construyen y coleccionistas quienes las compran a manera de objeto de culto.

Lo que inevitablemente me hace preguntarme:

¿Podrá perdurar en esta ocasión el diseño en el gusto de los ciclistas? ¿Ayudará a que las parejas se conozcan mejor y entablen relaciones más duraderas? ¿Su conducción en paralelo es una metáfora de la igualdad en la pareja? ¿Tú qué opinas?

Foto: Marcin Zakrzeski

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