Cada día se suman más ciclistas a la movilidad en las ciudades, y sería genial poder andar en bicicleta todo el día sin tener que preocuparse de morir en el intento o, en mejor de los casos, sin ser amedrentado por algún automovilista enojado que pone nuestra seguridad en riesgo, sin embargo, es una realidad que en la mayoría de los viajes que realizamos tenemos que poner toda nuestra atención en los autos si lo que queremos es llegar a salvo a casa.

La verdad es que como ciclistas urbanos no sólo dependemos de los automovilistas para pedalear con tranquilidad por la ciudad, hay mucho que los usuarios de la bici podemos a hacer –además de seguir las reglas y no conducir como locos-  para mantenernos seguros durante nuestros traslados en bicicleta y gozar de los muchos beneficios que tiene para nuestra salud, economía y ciudad, esta práctica de movilidad activa.

Foto: Ledevoir

Así que, pongamos un alto a la absurda lucha con los automovilistas por el espacio en las calles, tomemos el manubrio por ambos lados y dirijamos nuestra bicicleta a un camino seguro que nosotros mismos nos facilitaremos con estas 7 pautas de seguridad que te proporcionarán certeza al andar en bici por tu ciudad.

Antes de empezar, debes tener claro que hay conceptos como la pericia al conducir, usar el sentido común, respetar las normas de tránsito, y saber al menos reparar un pinchazo, que son esenciales para que tus rodadas sean seguras y placenteras.

1. Un ojo al gato y otro al garabato (mantente atento al tránsito en todo momento)

Se calcula que al menos el 70% de las colisiones que involucran a ciclistas y automovilistas ocurren en intersecciones y cruces, pero dentro de este porcentaje, hay un amplio número de casos que suceden por descuido de ambas partes. Así que estar atento al camino ya es la mitad de la seguridad.

Antes de entrar en alguna intersección o circular por algún cruce verifica en ambos sentidos de la calle que sean seguros para transitar. Al circular por carril derecho, no dejes de verificar -constantemente- que ese desesperado automovilista que te rebaso metros antes no te cerrará el paso porque quiere dar vuelta -desde el segundo carril- justo en la calle por la que vas a cruzar.

Mientras pedaleas y sin perder la línea recta, no olvides mirar con regularidad sobre tu hombro –hacia atrás- para prevenir que algún auto no guarde una distancia prudente con respecto a ti, o que algún despistado conductor te ponga en peligro inminente.

Foto: Weelz

Reclama la mejor posición en el camino: un buen posicionamiento se trata de pedalear en el mejor lugar donde puedas ver y sobre todo, ser visto. Cuando circules en donde no haya infraestructura para la bicicleta, circula por el centro del carril de baja velocidad y, en lo personal, te recomiendo que circules más pegado hacia la izquierda del carril que por el centro, pero nunca en su extrema derecha.

Al circular posicionado de esa forma en el carril, te proporcionarás espacio suficiente para evitar colisiones con autos que den vuelta a la derecha, además de a hacer más visible tu presencia a los automovilistas.

2. Mantente alejado de las puertas de los automóviles

La única manera de evitar un portazo, es adelantarte a esa acción y estar consciente de que en muchos casos los automovilistas son indiferentes a los demás y abrirán la puerta justo cuando pases a su lado.

Mantén tu distancia con respecto a las puertas de los automóviles estacionados, y en zonas de afluencia vehicular donde se paran en doble fila, siempre aléjate en medida de lo posible de esos automóviles estacionados, ya que en cualquier momento abrirá la puerta el chofer del automóvil.

Foto: Spiegel

3. Cuidado con el pecerdo (todo transporte público es un peligro en potencia)

Digo, no es por ser prejuicioso, pero los operadores del transporte público, sea cual fuere el tipo de su unidad (microbús, autobús, taxi, u otros), se han esforzado para ganarse la reputación de ser unos salvajes tras el volante.

Aléjate en cuanto te sea posible, nunca los rebases por la derecha porque en cualquier momento se detendrán a subir o bajar pasaje, cerrándote el paso y, si los dejas te arrinconarán hacia la banqueta reduciendo tu espacio para maniobrar.

Recuerda que autobuses, micros y automóviles tienen puntos ciegos: zonas de alto riesgo para que un ciclista pedalee o permanezca cerca del vehículo, ya que al ser nula la visión del conductor, cualquier descuido puede culminar en la muerte del ciclista por un atropellamiento. Mantente alejado de ellos.

Foto: Ledevoir

4. Exagera el lenguaje corporal y haz contacto visual

Si no quieres llamarlo así, no lo hagas, pero cuando andes en bici por las calles de la ciudad, piensa que estás ejecutando una coreografía: un baile en donde tú y tu bici son uno,  y la calle con los automovilistas son tu torpe pareja a la que le debes marcar cada uno de tus movimientos con anticipación para que no te pise.

Por ejemplo, planifica tus cambios de carril o de dirección señalando no sólo con la mano, sino con todo el cuerpo –inclínate ligeramente, hazte notar-, mira a tu pareja – calle y autos- de arriba abajo, de ser posible haz contacto visual ya sea por su espejo retrovisor o directamente con el conductor del automóvil cerca de ti, y lánzate en la dirección que has decidido, pero siempre cerciorándote que has sido visto por los automovilistas.

Cuidando al más vulnerable

Muy bien, ya tienes una noción de cómo evitar algunos peligros en las vialidades, y ahora te toca cuidar a los que son más vulnerables que tú. Sí, los hay, y son los peatones, cédeles el paso en todo momento por distraídos y exasperantes que te parezcan.

Foto: Dominique Leriche

5. Pasar por detrás de peatones, no en frente de ellos

Así es, me ha pasado, y seguramente a ti también: ya se aventó el peatón casi encima de ti y no te es posible disminuir la velocidad y mucho menos parar. Bueno, no todo está perdido, aplica la sencilla maniobra de pasar por detrás de ellos y no por enfrente, porque un instinto natural del peatón será saltar hacia adelante tratando de evitar que lo embistas, alejándose de los problemas, en lugar de detenerse y retroceder.

Al pasar en tu bicicleta por el espacio detrás de los peatones, no dejarás lugar para ninguna duda, y así tú, te evitarás un mayor problema y le ayudarás al peatón a librarla. Así todos contentos seguirán su camino.

Foto: L´Aisne Nouvelle

6. Ciclovías, banquetas, carriles confinados del transporte público, ¿cómo circular por ellos?

Muchas personas y no sólo usuarios de las bicicletas públicas, asumen que las banquetas son seguras para andar en bici porque ponen una cierta distancia entre ellos y los automóviles. En realidad, las aceras no son un buen lugar para montar en bicicleta, y en algunas ciudades es ilegal. Trata de evitarlas a toda costa a menos que no tenga elección y, en ese caso, desmonta y camina con la bici a un lado.

En las ciclovías se supone que las bicicletas tienen derecho de paso, pero en muchos casos la banqueta es tan estrecha o está invadida por comercio ambulante que, los peatones se ven en la necesidad de caminar por ellas, así que sé paciente y sobre todo tolerante, evita incidentes con los peatones, intenta advertirles de tu presencia -sin gritar o ser agresivo- y cédeles el paso.

En los carriles exclusivos del transporte público: no circules bajo ninguna circunstancia, además de que está prohibido, cómo pretendes que te respeten si tú no respetas.

Foto: Radio Canada

7. Andar en bici alrededor de vehículos grandes (camiones y autobuses)

Desde tu bici puedes ver sobre la mayoría de los autos, pero no dejes que esta facilidad de visión te de una falsa sensación de seguridad, porque los automovilistas y sobre todo los operadores del transporte público no te verán con la misma facilidad con la que tú los ves a ellos.

Antes que nada, nunca asumas que el operador del colectivo te está viendo, lo más seguro es que esté distraído cobrando el pasaje, tratando de ganarle los pasajeros al micro de atrás o, simplemente pensando en otra cosa menos en si hay un ciclistas cerca de él.

Nunca adelantes o rebases por la derecha al camión, los colectivos suelen circular cerca a la banqueta para recoger pasaje. Así que en zonas donde veas o conozcas que hay personas esperando al micro, lo mejor será circular en el siguiente carril contiguo a él.

También recuerda que los microbuseros suelen circular por dos carriles a la vez, por lo que siempre espera que se te cierre en cualquier momento, haya o no pasaje que recoger, los operadores son impredecibles, sé más inteligente y no te conviertas en una víctima.

Foto: Weelz

Si tienes que circular de costado al autobús, procura pedalear dentro del ángulo de visión del retrovisor (si puedes ver la cara del chofer en el espejo es el ángulo correcto).

Antes de cambiar de carril, siempre mira hacia atrás y si vas adelante del camión te recomiendo que vayas al menos 3.5 metros por delante, si no puedes poner dicha distancia entre ustedes, hazte visible: levanta la mano constantemente para que te pueda ver y nunca pero nunca, dejes que te arrincone el camión a la derecha del carril, circula por el centro del carril siempre.

Una vez que tengas claros los aspectos antes mencionados, el procurarte seguridad en tus rodadas será más sencillo de lo que crees.  Hey, antes de terminar, no olvides que nunca debes bajar la guardia incluso en vías confinadas (ciclovías), mantente alerta y disfruta de tu ciudad en bicicleta.

¿Tienes alguna pauta que te resulte útil y que no haya mencionado? Compártela en los comentarios con la comunidad ciclistas.