Actualmente podría decirse que ningún otro artículo de equipo dentro del ciclismo es más socorrido por los usuarios de la bicicleta que el casco. Después de todo, y de acuerdo a los especialistas el casco ciclista es un elemento de seguridad que, eventualmente puede protegerte de caídas individuales a no más de un metro de altura, y yendo a una velocidad no mayor a los 20 km/h., aunque esto puede variar de acuerdo a tu peso.

A pesar de este hecho, muchos ciclistas no cuidan adecuadamente sus cascos, lo que puede comprometer la integridad estructural del mismo, además de acortar su vida útil, pudiendo poner en riesgo tu seguridad en caso de una caída.

Foto: Washington Post

Para asegurarte de que tu casco funcione correctamente y se mantenga dentro del rango de vida útil que recomiendan los fabricantes, es importante destacar que un casco posee una vida útil relativamente corta; pues aproximadamente la integridad de su estructura es de 3 años, aunque algunos fabricantes aseguran que son 5 años la vida útil de tu casco.

Así que si quieres mantener tu casco en óptimas condiciones durante toda su vida útil sigue estas sencillas reglas.

1. Protege tu casco de impactos innecesarios

Los cascos están diseñados para protegerte contra el impacto de una caída a baja velocidad, pero la exposición a un impacto innecesario puede debilitarlos con el tiempo.

Un clásico error que muchos cometemos al no llevar el casco puesto, es el de sujetarlo a nuestra mochila o, peor aún, lo dejamos asegurado a nuestra bici en los biciestacionamientos, acción  que lo deja desprotegido de impactos contra el suelo u otras bicis.

Aunque los impactos no son los mismos que los de una caída andando en bici, pueden sumarse y dañar fácilmente la capa externa que, generalmente es de policarbonato e incluso, dañar el cuerpo interno, que no es de otra cosa, que espuma de poliuretano o comúnmente conocido como unicel. Evita esta perniciosa práctica, y si vas a quitarte el casco cuando no andes en bici, procura envolverlo al menos en una camisa o tela antes de meterlo a tu mochila.

Nunca lo dejes colgando de tu mochila, ni mucho menos lo dejes sujeto a la bicicleta.

Foto: abc.net.au

2. Protege tu casco del calor extremo

No expongas tu casco a altas temperaturas

Los cascos de ciclismo a menudo se mantienen unidos entre su cuerpo interno y la carcasa externa con pegamento, que puede derretirse con facilidad en temperaturas extremas. Lo anterior significa que, no debes dejarlo nunca en lugares donde le dé la luz del sol por tiempo prolongado y donde haya fuentes de calor intensas. Al guardar tu casco cuando no lo usas hazlo en un lugar fresco y seco.

Foto: Thomas Trutschel / Getty Images

3. Mantén tu casco alejado de pinturas y solventes en aerosol

Al igual que el calor intenso, los solventes pueden afectar el pegamento que mantiene unido tu casco. Esto incluye la pintura en aerosol. La pintura y sus productos químicos pueden interactuar con la carcasa de policarbonato y la espuma EPS y degradar la integridad del casco.

Si quieres darle una remodelada a tu casco, o cambiar su estilo, lo más sabio es usar calcomanías, nunca pintarlo.

Foto: Kask

4. No sujetes objetos externos a tu casco

Sé que este punto no te va a gustar, pero es un hecho que ningún fabricante de cascos te recomendará que modifiques el diseño de su producto, adjuntándole una cámara, luz, juguetito o cualquier tipo de objeto extraño al diseño de su estructura, y esto tiene una razón de mucho más peso que la simple estética.

El adhesivo que muchas de las monturas para cámara utilizan para sujetarse, puede interactuar negativamente con la carcasa del casco o forro de espuma, y si le haces una perforación con tornillo o la sujetas con cintillos de plástico, el daño será mayor e irreparable.

Tener algo adherido a la capa exterior de tu casco puede producir en él, un punto de estrés durante un impacto o quedar atrapado en el suelo en una caída deslizante, aumentando así, las fuerzas de rotación peligrosamente.

Lo más recomendable es que no adhieras nada a tu casco y mucho menos en el tope de este. Si necesitas grabar tus pedaleadas por el motivo que sea, siempre será mejor que la cámara de video vaya sujeta a la bici o que utilices un arnés al cuerpo –como los que tienen algunas cámaras de acción-.

Foto: Executive Style

5. Lava el casco con cuidado

Como las sales de tu sudor resecan la espuma de EPS o poliestireno debilitando su estructura y haciéndolo quebradizo, será bueno que laves de vez en cuando tu casco para quitarle el exceso de tu sudor.

Cuando laves tu casco, debes usar agua y jabón suave, pero nunca productos que contengan amoníaco o cloro. Luego de lavarlo suavemente, enjuágalo muy bien y déjalo secar al aire, pero recordando que no le dé por mucho tiempo el sol.

Nunca debes sumergir en agua tu casco por periodos largos, pues aunque la mayoría de los cascos deben de pasar una prueba de inmersión para recibir la certificación de seguridad, sus materiales pueden absorber agua en demasía,  afectando al adhesivo y endureciendo la espuma, situaciones que comprometen su integridad.

Foto: Delta Triatlon

6. Nunca intentes reparar tu casco después de un golpe o caída.

La mayoría de los cascos están diseñados para resistir un impacto. Una vez que se produce ese impacto, no intentes conservar el casco o repararlo; es hora de obtener un casco para bici nuevo.

Algunos daños a veces pueden ser difíciles de detectar, por lo que es mejor ir a lo seguro si no estás seguro. Frecuentemente haz inspecciones de tu casco buscando: pequeñas grietas, impactos en la carcasa exterior, decoloración en la espuma o daños en la correa, cualquiera de estos daños es un indicativo de que es hora de cambiar tu casco. De lo contrario, debes reemplazarlo al terminar su tercer año de servicio.

Foto: Pink Bike