Un accidente de tránsito viene de pronto, es decir, la gente se pasa un semáforo, se duerme al volante o maneja a exceso de velocidad. O simplemente, alguien no revisó el auto que hace dos meses anda con ese “sonidito” y justo ese día, cuando metiste 100 km/h en zona prohibida, se cruza alguien, clavas los frenos y, ¡UPS¡, no funcionaron. ¿Quién podía esperar algo así?

Ahí está el punto, las personas cometemos errores, pero los sistemas de gestión de tránsito no deberían ser tan vulnerables como para lamentar pérdida de vidas en las calles. Lo que se necesita entonces es tomar la responsabilidad. Ni una sola muerte por accidentes de tránsito es aceptable, porque todas provienen de causas que son perfectamente prevenibles.

Hay que seguir las reglas. Y tener visión cero, es decir: una estrategia integral de seguridad vial para nuestras ciudades.

Visión Cero – origen y propuesta


En Suecia, responsable de la propuesta visión cero, el número de hechos de tránsito se encuentra a la baja, aunque el aumento del parque de automóviles no se ha detenido desde hace 20 años.

Y ojo que se habla de hechos de tránsito, no de accidentes. Un hecho de tránsito implica que no estamos sujetos a la suerte, sino que somos responsables de las acciones que tomemos durante nuestro día en el tráfico.

Hasta ahora se había dejado toda la responsabilidad en manos de las y los usuarios de las vías, cuando en realidad hay muchos sectores involucrados: gobiernos, ingenieros, constructores encargados de las vialidades y sistemas de seguridad.

En noviembre de 2016, se celebró en Quito – Ecuador la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Habitat III) con la intención de perfilar la propuesta de ciudades sostenibles, solidarias y seguras

Seguras, ese es el punto, según la Federación Iberoamericana de Urbanistas y la Universidad de Barcelona: “el coche es causante de 1,25 millones de muertes violentas y 15 millones de accidentados, 300,000 lisiados por vida cada año. ¡En la actualidad no existe algo que cause más muertes!

Responsabilidad compartida


Hay un sistema que es el responsable. Las ciudades latinoamericanas, por ejemplo, tienen legislaciones de tránsito muy “amables” con el infractor, no en vano dice la Organización Mundial de la Salud: “a pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen aproximadamente la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 90% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito. La mitad de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son “usuarios vulnerables de la vía pública”, es decir, peatones, ciclistas y motociclistas”.

La cosa no es eliminar el automóvil, pero si contenerlo y normarlo. Nuestras ciudades, por el contrario, están al servicio de los carros, no de las personas, lo que resulta en una intolerancia absoluta para los sistemas de transporte alternativos, como la bicicleta.

Ciudades más humanas

Suecia ha logrado reducir el nivel de muertes y lesiones graves favoreciendo que las ciudades en sí mismas sean un entorno seguro con sistemas viales que obliguen a bajar la velocidad, retiro de objetos peligrosos en las vías, ciclovías seguras, fuertes sanciones frente a infracciones de tránsito, etc.

La cosa es pensar que las ciudades y los sistemas de transporte consideren las tolerancias biológicas del cuerpo humano a los eventos de tránsito. Si te atropellan a 30km por hora, puede ser que sobrevivas con lesiones leves, si la cosa es a 50km ya trae consecuencias graves que, en grandes cantidades, como sucede ahora, se vuelven incluso temas de salud pública. Como una epidemia.

La seguridad vial, entonces, es un tema que habla desde tres ejes:

  • Aplicación de las normas y la ley
  • Diseño y operación vial
  • Educación

Visión Cero en corto


Visión Cero: se define como una estrategia integral de seguridad que reduzca a cero las muertes o lesiones graves en las vías

Su base: las muertes y lesiones permanentes se pueden prevenir, si una persona comete un error en el tránsito debe haber atenuantes a su alrededor que minimicen el impacto, esto es:

  • Autoridades que hayan generado sistemas viales seguros
  • Agentes que aseguren el cumplimiento de la ley para garantizar la protección de la vida e integridad física de las personas
  • Corresponsabilidad entre gobiernos y ciudadanía
  • Estimular la participación del sector privado y ciudadanía en un esfuerzo común para posicionar el tema de la seguridad vial en la agenda pública.
  • Contribuir a la mejora de la convivencia en las calles protegiendo a los sectores vulnerables (peatones, ciclistas) y estimulando prácticas de amabilidad.