El Salar de Uyuni, ubicado en el altiplano Boliviano, es el más grande del mundo y un sitio turístico de fama mundial. Esencialmente, el Salar es un lago prehistórico con alta concentración de sal, cuya parte superior es, ahora, una capa plana de sal de más de 10 mil km2 y una profundidad de 120 m. La costra de sal que cubre el lago varía entre 0.4 a 10 metros de espesor. Al oeste del Salar, la cordillera de Los Andes presenta volcanes (algunos activos), desiertos de arena fina, montañas y lagunas de colores diversos donde anidas los flamencos, géiseres, y otras atracciones que animan a turistas a viajar miles de km para recorrer y admirar esos lares. Lo común es pasear por todos los sitios en vehículos 4×4 unos que viajan por el salar y los muchos caminos que van al sur del salar (zona de lagos).

Bicicleta en el Salar de Uyuni

Día 1 – Colchani a Coqueza

Amanecer en Coqueza
Para un ciclista, el Salar tiene especial atractivo pues implica recorrer un desierto de sal inmenso (disponíamos de 250 km de este a oeste y 150 km de norte a sur), con temperaturas bajas y con un sol que no calienta pero quema la piel. En octubre de 2017 un amigo del Brasil (José Murillo) y el autor de esta nota, decidimos pedalear en el Salar y ascender al volcán Thunupa. El resto de las atracciones de Uyuni las dejamos para otra ocasión.

José, de 50 años, es un ciclista que vive a nivel del mar por lo que pedalear a 3,600 msnm sin ninguna adaptación, era un reto especial. Pero tenía a su favor que en general los ciclistas, a diferencia de otros deportes, tienen capacidad de adaptación más rápida. Yo tenía en mi haber varios viajes al Salar, ambos teníamos todo el entusiasmo para encarar el reto del Salar.

Nos conocimos personalmente en Uyuni y luego un par de fotos partimos a las 9:00 rumbo a Colchani (22 km) un pueblito que es como una puerta de entrada al Salar para todo turista.

El primer tramo consistía en recorrer el Salar entre Colchani y Coqueza (ubicada al norte del Salar) donde está el colorido volcán Tunupa con sus 5,432 msnm. La distancia a pedalear: 98 km

Jorge y José en el Salar

En el Salar no hay caminos delimitados, las rutas se distinguen por la huella gris que dejan las llantas de los vehículos, de modo que ubicamos la huella al norte y luego fue solo pedalear. Como José había pasado del nivel del mar a los 3,600 msnm en solo un día, avanzamos tramos de 10 km y tomamos descansos de unos 15 min. Esa estrategia dio resultado, pudimos avanzar sin agotarnos y llegar enteritos a Coqueza a las 19:00 horas. En el último tramo tardamos mucho más porque la naturaleza nos regaló una hermosa puesta de sol que frenó nuestro pedaleo. Entramos al pueblo y nos alojamos en un hotelito con camas hechas con bloques de sal.

Pedalear en el Salar es algo especial. Dado que el terreno es plano y los “caminos” son solamente huellas que dejan los vehículos de tanto transitar, parece muy simple. Pero hay algunos aspectos a considerar: Primero y ante todo, el viento, que como todo ciclista sabe, siempre es de frente. También están los huecos en la ruta que si bien no son muchos es mejor evitarlos. En todo caso el Salar no es completamente liso, al secarse la sal forma una especie de colmenas cuyos bordes pueden llegar a unos 5 cm. de alto o formar bolas como piedras que, en algunos sectores, te hacen recordar los caminos empedrados. Pero la brisa de aire frío que te cubre y el paisaje que te rodea hacen que pedalear sea muy grato, más aún porque no hay nada que te moleste.

Día 2 – Asenso al volcán Tunupa

Camino al volcán Tunupa
El segundo día, me levanté de cama a las 6:00 para ver la salida del sol pero llegué tarde, ya había dejado el horizonte. El día estaba algo nuboso pero con buena temperatura, tomé algunas fotos para no desperdiciar el madrugón, a las 7:30 desayunamos y alistamos las bicis pues debíamos pedalear hasta un pueblo cercano (unos 12 km) llamado Tahua para luego ascender al volcán Tunupa.

Volcán Tunupa

Desde Tahua se avanza por un camino de tierra hacia el volcán ascendiendo unos 1,000 m en unos 7 km hasta llegar a un refugio rústico; desde allí hay que caminar por sendas hasta un mirador. Para llegar a la cumbre se requiere práctica en montañismo, equipo completo y el correspondiente guía.

El mirador está a 4,800 msnm, allí uno se siente montañista exitoso y sobre todo feliz de estar en un volcán tan colorido y fotogénico. Obviamente, desde allí se admira toda la extensión del Salar, lo que conmueve a cualquiera. Cuando llegamos al mirador empezó a nevar aunque muy débilmente, a lo lejos llovía. Por las condiciones climáticas y la sequedad del aire escuchamos un chisporroteo en nuestras cabezas y cuando levanté las manos sentí aumentar el ruido, si fuese de noche seguramente podía verse chispas en mi cuerpo; lo mismo sintió José. Finalmente tomamos fotos e iniciamos el retorno a Coqueza.

Día 3 – Isla Inca Huasi y Chuvica

Isla Inca Huasi
El tercer día amaneció claro y volví a madrugar para ver la salida del sol, esta vez no me ganó pero en el horizonte había nubes que lo cubrían parcialmente, de modo que me entretuve con bandas de flamencos que buscaban su desayuno muy cerca a la orilla y con el juego de luces y colores del amanecer.

Luego del desayuno, montamos las bicis para viajar al sur de Coqueza para llegar a la isla Inca Huasi y luego del almuerzo continuar al pueblo de Chuvica. Distancia recorrida 90 km. En este día aumentamos de velocidad sin olvidarnos de tomar fotos y de grabar en nuestras mentes las sensaciones de pedalear en pleno Salar. Llegamos a la Isla Inca Huasi antes del medio día; aún no había llegado el grueso de turistas de Uyuni y encontramos varios ciclistas que viajaban del Perú a Chile y Argentina.

En la Isla hicimos el paseo obligado, almorzamos y nuevamente a las bicis para llegar a Chuvica, un pueblito al Este del Salar. Quizá por efecto del almuerzo o porque no hizo mucho viento, en este tramo alcanzamos los 40 km/h en algunos tramos. Una vez en Chuvica, nos alojamos en un hotel y salimos a conocer “La cueva del infierno” una caverna con formaciones rocosas blancas y de formas curiosas, en otra cueva encontramos “chullpas” con esqueletos completos de habitantes de esa zona de hace unos 2,000 años.

Día 4 – Regreso a Uyuni

Recorrido en el Salar de Uyuni
El cuarto día fue de retorno a Uyuni. Salimos a las 8:00 y repetimos el pedaleo de días anteriores, tratando de alcanzar la velocidad del día anterior, pero el viento en contra nos frenó a unos 30 km/h, en Colchani pasamos a la carretera asfaltada que nos llevaría a Uyuni, acá el viento estaba bastante fuerte pero este tramo lo hicimos sin parar pues queríamos almorzar en Uyuni.

En total, en los tramos Uyuni – Coqueza, Coqueza – Tahua – Mirador Tunupa – Coqueza, Coqueza – Isla Inca Huasi – Chuvica y Chuvica – Uyuni, la distancia recorrida fue de 341.3 km. A 3600 msnm y con una caminata al Volcán ascendiendo a 4800 msnm.

Dejamos pendiente el paseo al sur del Salar (otros 4 días) para visitar la zona de los lagos, géiseres y desiertos, por caminos de montaña.

Fotografías por Jorge Cordero