No están en ninguna parte, y hoy ya son polvo de estrellas, cuyas muertes turban nuestro entendimiento en busca de una explicación, su ausencia vaga por nuestras almas, reclamando lo que nunca les pudimos dar. ¡La certidumbre de su seguridad en el camino!

Pedalearon miles de kilómetros en busca de un mundo mejor y lo que encontraron fue una muerte inhumana, injusta y sin razón. Ayer nadie podría haberles asegurado que emprender un viaje en bicicleta fuera peligroso. Hoy sabemos que incluso les costó la vida. Desproporcionada lección que nos indigna en lo más profundo de nuestro corazón pues nos arrebataron a dos del pelotón.

Holger Franz Hagenbush (Alemania) y Krzysztof Chmielewski (Polonia), los dos cicloviajeros que tuvieron que cruzar medio mundo para encontrar su muerte en una carretera en el estado de Chiapas, al sur de México.

A veces es fácil escribir una historia. Otras veces no. Pero lo que me resulta casi imposible, es contar esta historia sin que me duela el corazón ni se nuble mi mente en búsqueda de una razón.

La muerte es uno de los asuntos centrales del ser humano. Nadie puede dejar de pensar en ella pues es parte del ciclo de la vida. Pero de algo estoy seguro hoy, nunca estamos preparados para una defunción.

Foto: Facebook – Holger Franz Hagenbush (izquierda) y Krzysztof Chmielewski (derecha)

Los hechos

El 4 de mayo medios nacionales de comunicación informaban en breves notas el hallazgo del cuerpo de quien se piensa que es Holger Franz Hagenbusch, el cicloviajero alemán que llevaba más de dos semanas desaparecido en Chiapas, México, afirmando que fue localizado dentro de un profundo barranco en el kilómetro 158 de la carretera federal en su tramo San Cristóbal – Ocosingo, lugar conocido como La Ventana, que se encuentra en el municipio de Ocosingo, puerta de entrada a la Selva Lacandona.

Días antes, el 26 de abril, había sido localizado muy cerca, tan solo a 200 metros del germano, el cadáver de Krzysztof Chmielewski, de origen Polaco, de éste no trascendió la noticia en los medios de comunicación.

Foto: Regeneración Radio

Las hipótesis

Convertido el tema en tendencia de primeros lugares en la nación, hoy nada los devolverá a nuestro pelotón. Se plantean varias hipótesis de lo que sucedió: atropellamiento, homicidio, robo, pérdida del control. No me importa, todas me parecen una decepción. Y ni hablar de las conjeturas y versiones que inundan internet, pues de lo único que tenemos certeza hoy, es que su fallecimiento es una deplorable sinrazón.

No, esto no es normal, la muerte violenta de dos personas no puede ser normal, no importa que me digan que ellos se lo buscaron, pues lo único que realmente buscaron fue conocer el mundo. Me rehúso a verlos como una estadística más, un simple número con el que quieren que todo termine rápido e inadvertido.

Sus muertes dejan un vacío que va más allá de nuestras fronteras y una indignación que no hace otra cosa que evidenciar que cada muerte nos duele. Que cada pérdida es irreparable, y que viajar por México no debe de seguir costándonos la vida.

Lo ocurrido con Holger Franz Hagenbusch y Krzysztof Chmielewski, debe ser esclarecido cabalmente, con apego a la verdad y la justicia, pues es lo mínimo que puede hacer el Estado mexicano como una forma de dar consuelo a sus familias. En cuanto al resto de nosotros, y en una forma de tributo a la memoria de ambos cicloviajeros, depende hacer de México un lugar seguro para todos.

A ti cicloviajero, o tú que piensas iniciarte en el ciclismo de alforjas, sólo me queda decirte que, no desistas, que siempre hay forma de viajar seguro.