Si al andar en tu bici has sido víctima de un percance de tránsito: te has visto involucrado de alguna manera en una colisión con un auto, camión o motocicleta; te estrellaste tu solo o, incluso se te ha atravesado un perro y te hizo caer, es probable que estés temeroso de volver a la bicicleta.

Esa sensación de temor es completamente comprensible, ya que para muchos de los que han experimentado en carne propia el haber sido atropellados por algún tipo de automotor, es desalentador comenzar de nuevo a andar en bicicleta.

Y eso, tiene una razón de ser -no, no estás exagerando-, pues ya sea que hayas sufrido daños corporales importantes o no, y pese a que esas lesiones pronto sanarán. Las cicatrices mentales pueden persistir, dejándote angustiado, incluso con temor de volver a subirte a una bicicleta de nuevo. Eso es esencialmente una forma de trastorno de estrés postraumático, y es una dolencia muy real que puede acabar con todo el placer de andar en bicicleta. Pero, no te desanimes que siempre, aunque un poco más lento, hay una forma de superar la angustia de este tipo de trauma.

Aquí hay algunos consejos que deberían ayudarte.

Volver a la bicicleta

Si tuviste heridas físicas es obvio que tendrás que terminar con tu tratamiento médico y rehabilitar tus heridas. Para después identificar pensamientos y sentimientos que podrían ser inútiles al momento de regresar a la bicicleta.

Vivir obsesionado con la posibilidad de otra colisión es muy poco probable que te sea de alguna utilidad, recuerda que es importante concentrarte en la tarea que se realiza en lugar de distraerse con pensamientos y emociones negativas que, irónicamente, pueden aumentar las posibilidades de otro incidente de tránsito.

Para ayudarte a superar tu miedo, deberás considerar las condiciones que te llevaron a tu temor inicial. ¿Qué factores controlabas? ¿Cuáles escaparon de tu control? ¿Cuáles estaban completamente fuera de tu control? ¿De qué deberías preocuparte cuando vuelvas a montar tu bicicleta?

Como ciclista en recuperación es fácil quedar atrapado en el hecho de que las condiciones que precedieron los instantes anteriores al incidente se repitan, y por lo tanto, querrás evitar pedalear bajo esas condiciones. Pero, ten presente que, podrían haber estado sucediendo un sinfín de cosas que propiciaron el incidente, algunas no estaban bajo tu control, pero algunas otras sí controlables y, son en las que se puede trabajar, como dónde estabas poniendo tu atención en ese momento; tus habilidades en la conducción o la falta de éstas.

Insisto, no puedes controlar todo y en el uso de la bicicleta existe un nivel de riesgo que debe aceptarse. Pero, a menudo lo que sucede es que cuando tus niveles de ansiedad aumentan tenderás a sobreestimar las probabilidades de que algo te vuelva a suceder y, al mismo tiempo, subestimas tu capacidad para sobrellevarlo.

Ahora imagina esto. Han pasado un par de meses después de tu siniestro y estás de regreso por ese mismo camino. Las condiciones del tráfico y visibilidad son las mismas que ese fatídico día, y al cruzarte con los autos, sientes una cuchillada de ansiedad.

No sólo te preocupa, sino te molesta la idea de que vuelva a suceder, y te sorprendes porque puede ser la primera vez que vuelves a ese lugar desde la colisión, pero recuerda que has pasado por ahí en otras ocasiones, pero ahora, sabes que ese día en particular fue una anomalía y, sabrás que las posibilidades de que vuelvan embestirte son mínimas.

Ármate de valor, toma una respiración profunda, sujeta el manubrio decididamente y supera tu miedo. Por supuesto que pasará algún tiempo antes de que la ansiedad o el temor desaparezca por completo, pero pasará.

Así que antes de volver a tus niveles de confianza anteriores a la colisión será útil que pongas atención en factores positivos para asegurar tu proceso de recuperación y vuelvas a la bicicleta.

Foto: Daniel Engdahl

El pensamiento positivo

Al igual que cuando intentas ponerte a prueba para competir en una carrera o pedalear un viaje largo, el pensamiento positivo también puede desempeñar un papel importantísimo en la superación de una experiencia traumática, como lo es una colisión con un automóvil.

Por ejemplo: supongamos que en tu caso, un automovilista te embistió en el camino que recorres a diario. Para volver a la bici, necesitas comenzar por pensar en cuántas veces has montado tu bicicleta sin incidentes en comparación con cuántas veces ha ocurrido un hecho traumático.

Y ya que de acuerdo a la Doctora en psicología clínica y deportiva, Julie Emmerman, las experiencias traumáticas se alojan en una parte de tu cerebro llamada médula, que es la responsable de la respuesta de huir o luchar en casos en los que te ves en peligro. Entonces, aunque tu mala experiencia sucedió solo una vez, puede alojarse muy profundo en tu mente imposibilitándote de manera real a superar el incidente.

Para poder extirpar ese temor de tu mente, debes recordarte a ti mismo, todos esos buenos momentos que has tenido en la bicicleta y enfocar tu mente en ellos, en lugar de detenerte a pensar en lo malo.

Lo anterior, te ayudará a disipar la toxicidad del temor en tu mente. Pero, debes tener en cuenta que, no sólo se trata de pensar positivamente de una manera simplona, sino más bien constructiva y racional.

Necesitas buscar activamente las cosas que son positivas, asegura Emmerman. Y explica con este ejemplo: Si tienes mucho miedo de descender por un camino determinado, no funciona solo pensar de manera positiva y descenderlo. Se trata de enfocarte en cómo colocas tu peso sobre tu bicicleta, dónde pones tus pies en los pedales, cómo sujetas el manubrio y hacía dónde dirigir tu mirada. Todo ese pensamiento enfocado en la técnica de descenso te ayudará a desviar tu atención de la experiencia negativa y el miedo que la causa.

Bueno, pues volver a la bici después de haber sido atropellado se refuerza con ese pensamiento positivo y consciente de poner atención a los automóviles, al camino por donde pedaleas y sus posibles peligros, de hacer uso de tu conducción más técnica y segura, pero sobre todo, del poder reconocer la diferencia entre sentir miedo y paralizarte, y sentirlo y superarlo, para volver a la bicicleta. Porque no es más valiente el que no siente temor, sino el que lo siente y lo supera.

Foto: Speigel.de

Aprender a reconocer el peligro

Parte de volver a los niveles de confianza previos a un hecho de tráfico, implica volver a aprender cómo responder de forma adecuada a los riesgos que enfrentamos como ciclistas. Sin duda hay riesgos que con son inherentes al ciclismo, pero nuestro sistema de alerta no necesita estar activado todo el tiempo, esto no quiere decir que bajes la guardia y pedalees como si fueras en un paseo dominical, sino encontrar un punto medio que te mantenga alerta, pero seguro de ti mismo y de tus habilidades tras el manubrio.

Sé que es fácil decir eso. Y que como ciclista en recuperación tras una colisión, seguro te replantearás la necesidad de evaluar cómo anda tu percepción de peligro. ¿Pero cómo haces eso? ¿Cómo te convences a ti mismo de que no te volverá a suceder?

Identifica lo que disfrutas sobre el ciclismo

Centrarte en por qué andas en bicicleta te ayudará a mantenerte motivado y enfocado en los pasos que debes seguir para regresar.

Identifica lo que está bajo tu control y lo que no

¿Tu accidente fue causado por algo bajo tu control? ¿Qué acciones puedes tomar para ayudarte a volver a dónde estabas? ¿Qué no está bajo tu control? ¿Qué necesitas aceptar?

Reconoce pensamientos inútiles.

Aprende a reconocer que pensamientos son útiles para retomar la bicicleta de los que no lo son. Estar recordando todo el tiempo el incidente no ayudará a volver a subirte a la bicicleta.

Aprende de tus errores

Identifica en qué fallaste y soluciónalo, pero nunca olvides el error para no volver a cometerlo.

Comparte tu experiencia con otros ciclistas

Hablar sobre lo que te inquieta con otras personas ayuda a ver los hechos con una perspectiva más clara. Contacta con otros ciclistas que hayan pasado por lo mismo y pídeles consejos de la forma en que lo superaron. Y ante todo, no renuncies a lo que te hace feliz, y si andar en bici te hace feliz, no lo dejes. Vence tu miedo y vuelve a montarte en tu bici.

¿Te a pasado algún evento similar? ¿Quieres compartirlo con nosotros cómo lo superaste?