Entre muchas otras cosas buenas, la bicicleta brinda la oportunidad de conocer personas increíbles e inspiradoras. Hace algunos meses tuve la fortuna de conocer a Catherine Bilodeau, una chica de Quebec, apasionada por el urbanismo, la sostenibilidad, la sociedad, los proyectos comunitarios y el arte. La conocí mientras que realizaba un viajaba en solitario de Nuevo Orleans a la Ciudad de México. Por supuesto, le pedimos sus consejos para inspirar a más mujeres a viajar en bicicleta y aquí te los compartimos.

El viaje

“Todo comenzó con la idea de una ciudad exótica para escapar de la escuela al terminar el semestre. Casi, casi como de broma surgió la idea de Panamá. Panamá resonaba en mi cabeza como un destino soleado, lo suficientemente alejado , nueva comida y otro idioma. Le eche un ojo en Google Maps y no me pareció que estuviera tan alejada de Nuevo Orleans, en donde estaría dentro de un par de semanas para asistir a unas conferencias. Pensé, ¡inclusive lo podría hacer en bicicleta!”

Bicicleta con alforjas

Para Catherine este fue su primer viaje en bicicleta. Como nos comentó, fue durante un viaje que realizó por el Sudeste Asiático en donde conoció a un cicloturista Inglés que se encontraba viajando de Laos a Vietnam. A ella le pareció bastante interesante la posibilidad de viajar en bicicleta.
Además de ser su primer vieja en bici, todo el fue bastante improvisado. La bicicleta la compro en CraigsList algunos días antes de salir y lo único seguro era que su viaje comenzaría en Nuevo Orleans.

“Me gusta retarme a mi misma, no soy una persona competitiva pero me gusta soñar con cosas que no estoy muy segura de poder realizar y simplemente las intento. Me gusta sobrepasar y romper con los límites que uno mismo se pone”.

“Mi objetivo no era solamente pedalear, acampar todo el tiempo y platicar con los policías que constantemente me interrogaban que qué estaba haciendo. Lo que yo quería era saborear la comida local, aprender español, vivir la cultura, la historia y por supuesto conocer personas. Ya que no tenía un itinerario muy definido los lugareños siempre me sugerían lugares que conocer y el mejor camino para llegar a mi destino.”

Catherine en su campamento

Así comenzó Catherine su travesía el 23 de Mayo del 2015. Después de Luisiana siguió el Golfo de México por caminos de Texas. Cruzo a México por Matamoros en donde tomó un autobús rumbo a Monterrey. Aquí se subió de nuevo a la bicicleta y pedaleo hasta Saltillo. Continuó hacia Torreón, atravesando por el Espinazo del Diablo en Durango. De ahí siguió Mazatlán, Tepic, Guadalajara, León, Guanajuato, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende y Querétaro hasta llegar a la Ciudad de México. Fue en esta ciudad donde Catherine decidió concluir su viaje, pero antes dio un último viaje para subir el Nevado de Toluca.

Otros ciclistas en la carretera

Siempre es interesante escuchar las historias de un viajero, uno siempre encuentra inspiración. El viaje de Catherine me pareció bastante único, no porque viajaba en solitario, sino por la ruta que eligió. No pude más que pedirle consejos para inspirar a más mujeres a viajar en bicicleta.

5 Consejos de Catherine

1. No te detengas a ti misma

Sí te gusta hacer cosas de manera independiente, intentar nuevas cosas y aprender entonces no hay nada que te pudiera detener para viajar en bicicleta.

2. No compares tus capacidades con las de nadie más

Okay, eres mujer, ¿y eso qué? Tal vez tus pulmones y tu corazón sean más pequeños que el de alguien más, ¿pero esto por qué habría de detenerte? Simplemente haz las cosas a tu propio ritmo y hazlo por ti. Recorre la distancia que quieras y vete por el camino que tu prefieras. Estoy segura que descubrirás que eres más fuerte de lo que pensabas.

3. Viajar sola es lo más fácil

Viajando sola vas a tu propio ritmo, sin discusiones y sin pleitos. Si te dan ganas de quedarte un día más te quedas, si quieres pedalear 50 km más los pedaleas. Si se te antoja detenerte justo ahí, en medio de la nada, en medio de un bosque, a medio día, frente a una hermosa cascada porque sientes que ese es el lugar y el momento en el que tienes que estar te quedas y ya. No hay nadie que se queje de que vas demasiado lento o demasiado rápido. Te preocupas solamente de ti misma y eso es algo que no se puede hacer frecuentemente.

4. No te preocupes por sentirte sola o aburrida

Viajar sola te permite conocer a más personas que cuando viajas acompañada. No faltan los curiosos que se acercan a preguntar y platicar sobre tu viaje. En algún momento tendrás que pedir direcciones o consejos de adonde ir, muchas veces esa preguntas se convierten en conversaciones prolongadas y al final terminas con un nuevo amigo. Además, viajando sola aprendes a disfrutar y a desarrollar a tu yo interior.

5. No hay mejor sensación que superar tus propios retos

No se puede comparar el sentir de romper los retos físicos y mentales que tu misma te pones. Esa sensación de ser increíblemente más fuerte de lo que te imaginabas, de llegar a la cima, de cruzar la frontera, de haber pedaleado todos esos kilómetros, todo eso impulsada solamente por tus músculos y mucho sudor es más que gratificante.

Catherine con amigas en el camino

“Sin duda la mejor experiencia de este viaje ha sido conocer a la gente. Platicar, compartir cultura, música, comida, filosofía y sueños; todo es tan inspirador y me hace creer en un mundo mejor.
Disfruté de romper todas mis barreras mentales; no puedo subir esa montaña, no puedo arreglar mi bici, no puedo ir por esos caminos… Esa es una sensación increíble. ¿Qué esperas? Súbete a la bici y empieza a pedalear y a explorar más allá del horizonte que ya conoces”.

Si quieres conocer más sobre el viaje de Catherine puedes te recomiendo que visites su blog: Somewhere Looking for Nowhere.

Fotografías por Catherine Bilodeau