Las personas andamos en bici como medio de transporte hacia distintas actividades. Algunas vamos a trabajar, otras a la escuela, a exigir cambio social, a divertirnos o una combinación de éstas. Algunas veces rodamos de manera individual y otras en grupo; compartir las rodadas tiene muchas ventajas. Al rodar, es común que nos preocupemos por rodar con seguridad, pero no siempre por garantizar que nuestros grupos sean espacios seguros para todas y todos.

A pesar de lo bien que la pasamos, estas colectividades están formadas de personas con diferentes experiencias y expectativas sobre estos espacios. Las discrepancias forman parte de todas nuestras actividades, pero podemos resolverlas sin recurrir a la violencia (verbal, psicológica o física). Algunas de nosotras, pensamos que los acuerdos de espacios seguros son una buena herramienta en el diálogo donde la diferencia pueda expresarse sin violencia y que, como ciclistas interesadas e interesados en el cambio social, podemos emplearlos.

¿Qué son los espacios seguros?

Espacio Seguro en el Taller

Los espacios seguros son acuerdos que se realizan entre grupos para que todas las personas que forman parte de ellos se sientan incluidas y representadas en las actividades y en la toma de decisiones. En otras palabras, no son lugares específicos, como un salón o una casa, sino una herramienta para lograr una convivencia pacífica donde las diferencias no se conviertan en privilegios ni desventajas.

Para lograr un acuerdo de espacios seguros, los colectivos deben tener el compromiso de combatir la violencia en cualquiera de sus formas. Deben reconocer que vivimos en sociedades desiguales y que necesitamos desaprender conductas de opresión.

No es un reglamento, porque no hay ninguna persona encargada de establecer “castigos”. Por el contrario, se trata de un pacto que realizamos entre quienes conformamos los grupos, como una acción consciente de que la no-violencia necesita ser practicada de manera constante. Por lo tanto, se convierte en una responsabilidad de todos y todas las involucradas.

Ser ciclista no garantiza crear espacios seguros

Platica espacio seguro

Tal vez alguien que lea puede pensar “Oye, en mi grupo somos conscientes de que la ciudad puede ser violenta y ya estamos trabajando para cambiarlo”. Sí, la violencia en la movilidad es clara para casi todas las personas que andamos en bici pero no todas las personas la experimentamos de la misma forma. No es lo mismo iniciarse en el ciclismo urbano que tener 30 años pedaleando por las calles, como tampoco es lo mismo pedalear una bicicleta de manos que una fixie.

Esto significa que aunque seamos conscientes de un tipo de violencia, no necesariamente somos conscientes de otros. Por ejemplo, podemos decir que estamos todas y todos de acuerdo en que queremos motivar a las mujeres a acudir a nuestro próximo paseo y hacemos un póster con ese objetivo; sin embargo, la imagen del póster no refleja a las mujeres del colectivo e incluso las incomoda.

Es decir, debemos reconocer que nuestros esfuerzos por una sociedad distinta también tienen que enfocarse en nuestros grupos. Debemos trabajar para reconocer las diferencias entre las personas que integran los colectivos y que estas diferencias se conviertan en fortalezas para buscar un cambio social que apele a más personas.

¿Cómo crear acuerdos de espacios seguros?

Como mencioné arriba, el deseo de crear un espacio seguro debe partir del reconocimiento de que nuestras acciones cotidianas deben ser dirigidas hacia la eliminación de todos los tipos de violencia. Por lo tanto, el primer paso es platicarlo entre quienes integran la colectiva y expresar el deseo de convertirse en un espacio seguro para sus integrantes actuales y en un futuro.

Un primer paso puede ser que se hagan dinámicas para expresar momentos en que algunas personas se han sentido excluidas en las actividades de nuestros grupos por cuestiones de género, edad, tiempo de pertenencia al colectivo, capacidades anatómicas, o cualquier otra razón. Después hablar de momentos opuestos, es decir, momentos en que esas diferencias no importaron. Esto nos puede ayudar a identificar mecanismos de acción para eliminar violencias específicas. También se pueden hacer lluvia de ideas.

Taller sobre Espacios Seguros. 6o Campanento de Planeación de la BICIRED. Jéssica Coyotecatl

Una vez alcanzado el acuerdo, se puede escribir en una pared o un papel visible en el lugar de reuniones (puede ser transportable), para que las personas que acudan a estos encuentros puedan conocerlo. Si los encuentros se hacen por redes sociales, se puede subir en imagen a las páginas del colectivo para que siempre estén visibles. Estos acuerdos pueden ser revisados y modificados con la frecuencia que el colectivo juzgue necesaria.

El objetivo principal es que todas las personas sientan que pueden expresar sus opiniones. También que, si existen acciones o situaciones que vulneren a una persona en particular, esa persona pueda expresarlo y modificarlo. Por lo tanto, cada acuerdo de espacio seguro dependerá de las personas que lo integren, incluyendo las acciones a realizar si alguien rompe los acuerdos.

Algunos ejemplos

Varios colectivos ciclistas tienen ya un acuerdo de espacios seguros, tal es el caso de RilaLibre en Guadalajara. También se han creado para eventos periódicos, como es el caso del BikeBike!.

Acuerdo de Espacios más Seguros. BikeBike! 2015

Como dije arriba, no hay recetas para construir acuerdos de espacios seguros. La intención final es que todas las personas sientan que el trabajo en colectivo es un descanso de las violencias cotidianas que vivimos. Al final, nuestra intención como colectivos ciclistas es tener ciudades más seguras para cualquier persona y ése es el fin de herramientas como el acuerdo de espacios seguros.

 

Jéssica Coyotecatl