¿Qué es el Camino de la Muerte?

Apenas a unos 17km de la ciudad de La Paz, está un sitio denominado “La Cumbre” a una altitud de 4,657 msnm. De éste punto desciende un camino a la zona de Los Yungas (63km) donde existe una pequeña población llamada Yolosa cuya altitud es de 1,229 msnm, es decir que entre La Cumbre y Yolosa hay un desnivel de 3,428m.

En la cota 3,029 msnm y a 32km de La Cumbre está un sitio denominado Chuspipata, entre éste sitio y Yolosa hay un camino de tierra por laderas de montaña con altos precipicios, donde difícilmente podían cruzar dos buses o camiones ya que en su mayor parte solo tiene un carril, además es un tramo tropical con niebla y lluvia. Estos factores determinaron en el pasado un sin número de accidentes, muchos al cruzar los vehículos, otros al resbalar o al ceder el borde del camino; fueron tantos los accidentes espectaculares al caer vehículos al fondo de las quebradas, que, a este tramo (Chuspipata – Yolosa) le dieron el nombre de “Camino de la Muerte”.

Actualmente, el tránsito de vehículos se hace por una carretera asfaltada, por lo que el “Camino de la Muerte” pasó a ser un camino con muy poco tráfico, lo que condujo a que quede como una ruta ciclística para descender o ascender los 3,428m de desnivel.

La diversion: el descenso por el Camino de la Muerte 

El descenso en bicicleta se inicia en “La Cumbre”, a 4,657 msnm y se desciende 32km por carretera asfaltada imprimiendo velocidades entre 50 y 80km/h o más.

Cumplidos los primeros 32km y cerca al punto denominado Chuspipata (3,029 msnm), la ruta se desvía para entrar al “Camino de la Muerte” (que como se indicó es en tierra) y descender otros 31km hasta la localidad de Yolosa (1,229 msnm). En este segundo tramo la velocidad media es de unos 30 – 40km/h, por lo pedregoso y resbaloso del camino, pero el panorama es más impresionante por los profundos precipicios, la densa vegetación y las lloviznas. Toda la atención del ciclista se divide entre evitar piedras, charcos, lodo, etc. y en admirar el paisaje.

Las empresas comerciales que llevan ciclistas, proporcionan bicicletas, ropa, refrigerio, almuerzo y todo lo necesario para el descenso. No obstante, otrxs ciclistas descienden por su cuenta y riesgo. Luego de almorzar y descansar en Yolosa, los ciclistas retornan a La Paz en buses. Todo el paseo se realiza entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde.

El desafio: el ascenso al cielo por el Camino de la Muerte 

En 2005, el grupo de ciclistas “Los Huanca” de La Paz, inventó un desafío ciclístico que consiste en ascender de Yolosa a La Cumbre; ese año participaron aproximadamente 20 ciclistas amateur. Desde entonces, anualmente se viene realizando el evento “Yolosa – La Cumbre”, cada año con más participantes (330 en 2015) e incluye una categoría de ciclistas profesionales. De hecho, es el evento más importante del ciclismo en Bolivia que atrae a ciclistas del exterior.

El nombre del desafío se debe a que la meta está en el punto de mayor altitud del camino a La Paz, cerca está la cordillera de Los Andes con montañas de 6,000 msnm o más. Se trata entonces de llegar pedaleando por el famoso Camino de la Muerte hasta el punto donde ya solamente hay cielo. La ruta puede dividirse en dos tramos.

Primer tramo de la ruta (Yolosa – Chuspipata)

Este tramo, de 31km en camino de tierra, es el famoso Camino de la Muerte. Tiene unos 10km al 4.4% de pendiente y 21km al 7.4% (hasta el asfalto). El ascenso toma unas 4 horas a un ciclista novato. Si bien es de tierra, por la humedad de la zona el terreno está bien asentado pero hay que cruzar varios arroyos y pasar debajo de cascadas.

Chuspipata es solamente un punto intermedio con registro de tiempo parcial. Muchos ciclistas toman acá un descanso de unos 15 minutos y aprovechan para cambiarse de ropa, comer, recargar agua y, desde luego, tomar las fotos de rigor. No obstante eso puede hacerse en cualquier punto de la ruta.

Segundo tramo de la ruta (Chuspipata – La Cumbre)

Este tramo de 32km es por carretera asfaltada y circulan vehículos motorizados por lo que es imprescindible mantener la derecha. Aunque uno puede dividir este tramo en varias formas, se puede considerar dos sectores: uno con 10km con 1.7% de pendiente y otro con 22km con 6.3% de pendiente media. Acá el ciclista podrá comprobar que una misma pendiente implica esfuerzos diferentes a 2,000 msnm que a 4,000 msnm.

Foto por Jorge Cordero

En este tramo el apoyo al ciclista es más permanente, además están las personas que brindan agua, bocadillos, etc. y sobre todo su aliento al ciclista.

Cómo sobrevivir en el ascenso al cielo por el Camino de la Muerte

Para enfrentar el desafío de ascender más de 3,400m, pasando desde un ambiente tropical a otro con nieve y poco oxígeno, es necesario adoptar una estrategia de sobrevivencia máxima, si el o la ciclista vive en lugares cuya altitud está por debajo de los 2,000 msnm. A continuación señalo los aspectos que creo son importantes para llegar a la ansiada meta.

Foto por Jorge Cordero

Plan de ascenso

Los Huanca, organizadores del ascenso, han elaborado el siguiente gráfico que resume las características de la ruta. Los puntos clave son Chuspipata donde termina el Camino de la Muerte, y Pongo, donde ya se siente el cansancio, altitud y frío.

Perfil del ascenso al cielo por el Camino de la Muerte:

Foto por Los Huanca

Utilizando este perfil y considerando tu propia capacidad, deberás esbozar un plan para el ascenso. Definir algunos tiempos para cada tramo que marque, de acuerdo a tu propio desempeño dejando márgenes de tolerancia, por ejemplo. Si en tus prácticas subiste pendientes de 5% a 12km/h, puedes asumir que en Yolosa subirás a 10km/h con lo que determinarás cierta hora objetivo para un tramo. Durante la prueba, no te preocupes si estás retrasadx respecto a tu plan porque eso pasa a todos. Además, esto sirve de control para futuros ascensos, ya que sin duda volverás al año siguiente para disminuir tu tiempo total.

El entrenamiento

Para un ciclista que pedalea regularmente los fines de semana, una ruta de 63km con 5.5% de pendiente media no es algo extraordinario, sin embargo el entrenamiento para este desafío es imprescindible porque, sin duda, en el evento encontrará condiciones que no vivió en las prácticas. Se sugiere practicar ascensos por lo menos 2 meses antes del evento.

Hay muchas opciones de entrenamiento para reforzar lo que requiere el o la ciclista. El más simple es ascender 5km en ruta con 7% de pendiente y descansar 5 minutos y repetir el ejercicio. En todo caso, cada ciclista debe buscar su propio plan de prácticas.

Es también necesario pedalear unos 80 a 100km en condiciones parecidas a las del evento, en especial sus pendientes, pero conviene tener en cuenta que las prácticas se hacen en ambientes relajados, lo que no se tendrá en el evento.

Tampoco se debe descuidar la parte mental. Entre otros, no se debe dejar impresionar por la altura y sus efectos ni sufrir porque otro ciclista va más adelante, sino concentrarse en uno mismo.

Cómo sobrevivir en el desafio 

Las principales dificultades del desafío Yolosa – La Cumbre y los recursos para enfrentarlos, de acuerdo con mi experiencia, son los siguientes:

a) Clima. En Yolosa se empieza con clima templado por lo menos hasta Chuspipata, luego va enfriando y puede llegar hasta los 0 grados en los últimos 10km. Por otra parte podemos tener lluvia por la mañana y nieve por la tarde. Estamos en una zona donde el clima es impredecible en toda la ruta.

Foto por Jorge Cordero

Para reducir los efectos del clima hay que tener a mano la ropa adecuada, abrigada pero lo más liviana posible. Lo ideal sería contar con apoyo oportuno pero no siempre es posible, por lo tanto es mejor llevar un rompe-vientos impermeable y liviano, más aún si el tiempo anuncia lluvia desde el inicio. De todas formas, en el tramo asfaltado uno debe abrigarse y usar guantes para el frío. Si no tiene apoyo cerca, puede recurrir a la gente que estará a lo largo del camino, no dudo que obtendrá lo que requiera.

b) Altitud. Casi todos los ciclistas soportan con alguna facilidad los efectos de la falta de oxígeno hasta 3,000 msnm de altitud. Los efectos de la altura se presentan entre Unduavi (3,358 msnm) y la meta. Dependiendo del estado físico del ciclista y del lugar donde vive, los efectos pueden ser mayores o menores.

Para reducir los efectos de la altitud es muy recomendable el mate de coca, muy común para prever y combatir los efectos de la altura. Finalmente, hay que tratar de no sugestionarse con ese tema.

c) Ansiedad. Indudablemente, en el desafío la actitud del ciclista es muy diferente a cuando hace prácticas; la tensión y la ansiedad pueden consumir la valiosa energía de que dispone el ciclista.

La ansiedad y en general la presión sicológica puede minimizarse si uno recuerda que acá no hay podios, cada uno hace lo mejor que puede, más aún si es la primera vez. Trate de no pensar en los kilómetros que faltan, en cambio observe el entorno o hable con los ciclistas cercanos, aunque parezca una exageración tomar fotos de esos paisajes impresionantes ayuda mucho a relajarse; en una palabra disfrute del ascenso. Deje para otro año las ganas de ser campeón.

d) Cansancio en el sillín. Un problema bastante común es el cansancio de la cola, especialmente si el sillín es duro. Luego de pedalear varias horas, las posaderas reclaman descanso. Para recuperar la sonrisa, se puede pedalear de parado algunos tramos, o usar forros con gel al sillín. Sugiero lo segundo porque son eficaces, aunque añadan unos 200g de peso a la bici.

e) La bicicleta y su peso. La bici debe estar preparada, revisada y ajustada para evitar sorpresas desagradables en la ruta.

¿Pero quien garantiza que no fallará? Como eso no es posible, hay que llevar una cámara de repuesto y el kit para hacer el cambio, una llave para reparar cadena es también aconsejable. Fallas mayores requerirán el auxilio técnico lo que tomará su tiempo. Acá ya entramos en el campo de la suerte y solo queda cruzar los dedos para no tener sorpresas muy feas.

Obviamente es mejor ascender en una bici que pese 10kg que en otra de 14kg (es en los últimos 10km que uno siente más cada kg de peso); pero no todos pueden llevar bicicletas de carbono, por lo que muchos optan por usar tijeral o horquilla rígida, es decir sin amortiguación delantera, lo que fácilmente implica reducir el peso de la bici en unos 2kg o más. Otra solución es usar ruedas de menos de 2” de ancho o en general ruedas completas lo más livianas posible.

Finalmente, uno debe llevar el peso mínimo posible para ahorrar energía. Ej. Un par de barras de cereal o dulce, una botella de agua y las herramientas para la bici. A lo largo de la ruta, mucha gente le ofrecerá refrigerios.

f) Alimentación. Es importante comer a medio día algo sólido y sustancioso Ej. Sándwich de jamón con queso; algunos se animan a tomar además sopa de pescado que ofrecen en Pongo. Como es ya conocido, a lo largo de la ruta se debe comer bocadillos livianos (barras de cereal con miel y muchos otros de esa línea). En los últimos 10 km, el frío y la altitud pueden castigar con retortijones al estómago cargado, por ello, la recomendación básica es no atiborrarse de comida. Beber líquidos es muy necesario para evitar calambres en esta ruta, ayuda también tomar 1 o 2 veces algún antiácido para reducir la acides del organismo por el esfuerzo físico.

 Seguramente le habrán comentado de los alimentos energéticos “suplementarios”. No recomiendo tomar dichos suplementos porque este desafío es con uno mismo; de hecho no hay podios, solo distinciones a quienes muestren progreso anual en sus ascensos. Por ello no tiene lógica ni sentido que un ciclista recurra a suplementos energéticos pues se estaría haciendo trampa a sí mismo y ese comportamiento no es de un ciclista que se respete.

g) Administrar la energía. Es inevitable, en la partida todos arrancamos como si fuese un desafío de velocidad y hacemos todo el esfuerzo para ir adelante; como estamos empezando el día pensamos que así continuaremos 8 horas más. Eso no es muy cierto, la verdadera prueba se da desde Pongo, donde todo se junta: mal clima, altitud, cansancio, etc. y es allí donde necesitaremos esa energía que derrochamos al inicio.

Esto no es fácil, pero hay que tratar de “guardar” energía para el final. Por ejemplo, cuando llego a un tramo corto con pendiente muy pronunciada, en lugar de pedalear con fuerza me bajo y empujo la bici, con eso habré perdido algunos minutos pero estaré menos cansado el final. Aquí nuevamente hay que recordar que durante el desafío será difícil alcanzar la velocidad que teníamos en las prácticas y si además tratamos de superar nuestro desempeño, tendremos problemas al final. Ej. Si en las prácticas alcancé 12km/h, por todas las condiciones adversas en el desafío quizá ahora solo haga 10km/h pero si me esfuerzo por hacer 12 km/h estaré aumentando la posibilidad de no llegar a la meta.

El riesgo de tener calambres es bastante común, una dosis de Magnesio ayudará a evitarlos y no hacer esfuerzos muy grandes con el pedal también. Finalmente, no está prohibido caminar y no debe verse como una debilidad del ciclista, muchos caminan en el tramo final, aprovechan para tomar agua y comer algo. Caminar unos 200 m reanima bastante.

La meta

Foto por Jorge Cordero

Al llegar a la meta, es muy posible encontrar una densa neblina o inclusive una nevisca y una temperatura cercana al cero. Pero notará que nada de eso es ahora un problema. El sentimiento de haber hecho bien la tarea, nos hace olvidar todo lo demás.

Foto por Jorge Cordero

Luego de cruzar la meta y de las respectivas fotos y abrazos, hay que correr a la carpa donde hay estufas para combatir el frío. De ahí en adelante todo es fiesta, y para eso… no tengo consejos.

Haya o no alcanzado su objetivo en Yolosa – La Cumbre, podría apostar que volverá al próximo desafío.