Es domingo por la mañana y hay Vía RecreActiva. La expresión del rostro de Talien sugiere concentración. Con los pies empuja el pedal izquierdo, luego el derecho, otra vez el izquierdo; ¡lo logra!: Avanza en la bicicleta. Las mujeres que se dan cuenta a su alrededor aplauden, sonríen, gritan “¡BRAVO!”, “¡EEEEeee!”, “¡FELICIDADES!”… Tanta algarabía termina por desconcentrar a Talien, que detiene el girar de las ruedas y finaliza la andanza con gozo. También notó que pudo, que puede. Ese día y otros más pedaleará con constancia.

Aquella sesión para adquirir el conocimiento de andar en bicicleta, Talien y ocho personas, con un rango de edad de los ocho a los 60 años, decidieron encarar miedos y ser uno con ella. La motivación fue más que el temor. Eligieron aprender, apostaron al velocípedo como medio de transporte sustentable y de recreación, e incluso como herramienta de libertad, de empoderamiento y resistencia.

Biciescuela Femibici

Tere, de 60 años, es una de las mujeres que sabe que trasladarse en bicicleta significa libertad. Ella pedaleaba hace cosa de unos 20 años y, sin embargo, una caída la alejó de esa sensación. “Me dio fobia y ahora me gustaría perderla y andar de nuevo en bici. Es padrísimo. Nunca es tarde para tener esa oportunidad”.

Si se ve a Tere sobre el asiento de la bicicleta, se nota determinación en su rostro y acciones. Quizá la impulsa el recuerdo del disfrute vivido décadas atrás.

A Denisse, de 35 años, lo que la mueve a querer andar en dos llantas es el vínculo con su hija. Para ella fue un objetivo difícil aprender durante la clase del domingo y, sin embargo, lo logró.

“Llegué nerviosa y asustada pero fue padrísimo el sentirme apoyada tanto por el equipo como por las otras mujeres que como yo querían aprender. Me ayudaron a superar un reto grande para mí”.

Ahora Denisse podrá acompañar a su niña de cinco años a pasear, como quería; anhela comprar una bicicleta para hacer uso del espacio público con su familia.

Entre las personas que celebraron a la nueva ciclista Talien y a otras, estaba Mónica: “Conocí mujeres con muchos deseos de aprender y fue muy satisfactorio ver que al terminar la clase la mayoría salieron pedaleando”.

Mujeres aprendiendo a andar en bici

Su hijo Osiel, de ocho años, fue uno de los que concluyó la jornada de biciescuela “muy contento” de poder andar por sí solo en la birula (bicicleta). Él quiere trasladarse solo al instituto, cuando estudie la preparatoria, esa fue una de sus motivaciones para asistir.

Hablábamos de resistencia, y una forma de practicarla, según Adela Bueno, es mediante traslados en bicicleta. La sexagenaria lo considera así, en la coyuntura de medidas de gobierno como el llamado “gasolinazo” (polémico aumento en el precio de la gasolina en México, anunciado en diciembre de 2016), con la que está en desacuerdo.

Visiblemente animada, Adela practicó los primeros ejercicios para ganar equilibrio y se detuvo, antes de intentar pedalear. El cansancio del cuerpo… Eso sí, afirmó que practicaría cerca del hogar, para moverse al fin en la bicicleta que compró meses atrás.

Las asistentes a la biciescuela hicieron las prácticas, con base en su propio ritmo, necesidades y nivel de confianza. Coincidieron en que hubo buen ánimo y respaldo tanto por parte de quienes aprendían como de quienes enseñaban.

La movilidad, atravesada por el género

MiBiciPublica GDLEn Guadalajara, las mujeres representan poco más de la mitad de la población –lo mismo ocurre con el resto de municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara ZMG— (INEGI, censo de 2010): en 2010, la ciudad era hogar de un millón 495 mil 189 personas, de las cuales 777 mil 785 eran mujeres y 717 mil 404 eran hombres.

En contraste con la estadística anterior, uno de cada 10 de los viajes totales en bicicleta, en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), es hecho por mujeres, mientras que de la suma de trayectos en el sistema de bicicletas públicas MiBici, los realizados por mujeres llegan a 30%, de acuerdo con Felipe Reyes, director de Movilidad No Motorizada del Gobierno de Jalisco (Canal 44, entrevista de abril de 2016).

¿Qué factores incentivan –o no— el uso de la bicicleta por mujeres? ¿Cómo experimentan ellas las calles de la metrópoli? ¿Cómo podríamos avanzar hacia un entorno equitativo?

En Femibici, consideramos que la movilidad está atravesada por el género y que si queremos ciudades más incluyentes no podemos dejar de lado este debate.

Nos da gusto palpar el interés de más mujeres por aprender a pedalear. Para muestra, en nuestra última edición de la biciescuela, 21 personas se inscribieron y tuvimos que hacer una lista de otras 13 para una nueva jornada. Cuando avisamos en Facebook que habíamos cerrado el cupo, la interacción fue notable, con respecto a otras publicaciones en esa red social: se alcanzó a 31 mil personas, 154 compartieron el post, 75 lo comentaron, y sumamos más de 500 “me gusta”.

Testimonio

Biciescuela en Guadalajara - FemibiciSoy Talien Corona, tengo 37 años y hasta antes de asistir a la biciescuela, nunca me había subido a una bicicleta. Aunque me llamaba la atención, no puse gran empeño en aprender pues para empezar, no tengo bicicleta y nunca sentí la necesidad de utilizarla. Además, siempre escuché que para aprender había que caerse y darse buenos golpes. Y eso, en definitiva, no era un incentivo para mí.

Asistir a la biciescuela fue una muy grata experiencia, no sólo porque logré el objetivo de aprender a pedalear sin caerme una sola vez (a la fecha no me he caído), sino porque ese breve instante de dominio de la bici me motivó a continuar practicando. A 3 días de la biciescuela, pude dar vueltas a buen ritmo en una cancha de basquetbol; a 5 días, comencé a frenar con más seguridad y recorrí sin mayor problema y de bajada, las primeras pendientes; a 8 días, di mi primer paseo en calle (vialidades con poco tráfico, cortas, de 3 o 4 cuadras, subí y bajé pendientes). Y a dos semanas de la Biciescuela, hice el primer recorrido de ida y vuelta de mi casa a mi oficina. Estuvo increíble.

Ojalá otras mujeres que no se han animado a subirse a la bicicleta, asistan a la Biciescuela. Estoy segura que se van a sorprender de los resultados.