Promulgación de leyes sobre seguridad vial; recopilación de data; apps; congresos; estadísticas y un sinfín de estudios han querido dar respuesta a un delicado tema que ronda la cabeza y despierta los temores de los ciclistas en general: ¿Por qué los automovilistas son ciegos ante un ciclista?

Y una nueva investigación realizada por la Australian National University (Universidad Nacional Australiana) explica el porqué los ciclistas pueden ingresar en el campo de visión de un automovilista, y sin embargo, éste, no los ve.

Foto: Urban Limits

Ya es suficientemente malo que tengamos que preocuparnos por aquellos conductores malhumorados o, en el mejor de los casos: distraídos mirando sus teléfonos celulares mientras conducen, pero ahora una nueva investigación ha encontrado una tendencia aún más irritante: los conductores pueden mirar directamente a los ciclistas e incluso así, no “verlos”, lo que conlleva a encuentros peligrosamente mortales –para los ciclistas- en las vialidades donde se comparte el espacio entre ciclistas y automovilistas.

Una deficiencia entre los conductores de automóviles que se ha vuelto una constante que pone en peligro a los ciclistas urbanos de casi cualquier ciudad en el mundo, y que la ciencia conoce como el fenómeno: “inattentionalblindness” o “ceguera por falta de atención” (en su traducción al español), término acuñado por Arien Mack y Irvin Rock para nombrar su libro en 1998.

El análisis

El estudio consistió en dar a 56 adultos la tarea de examinar una serie de fotografías que representaban escenarios en vialidades comunes y desde el punto de vista del automovilista (dentro del auto). Algunas fotos fueron manipuladas para incluir una motocicleta o un taxi.

En general, los voluntarios tuvieron más del doble de posibilidades de notar la presencia del taxi que a la motocicleta. Pero de hecho, un 65% de los estudiados indicó que no vieron la motocicleta en absoluto.

Aunque el estudio realizado por la Universidad Nacional Australiana estuvo dirigido hacia los motociclistas, no se necesita de mucha inteligencia para discernir qué tan bien les iría a los ciclistas en los mismos escenarios.

Ceguera por falta de atención

A esa falla de una persona para percibir a un ciclista en su camino a simple vista, se le conoce como: “ceguera por falta de atención”. Y es la razón por la que un conductor puede mirar a un ciclista directamente y, sin embargo no advertirlo. Sus ojos te ven a ti y a tu bicicleta, pero no registran tu presencia -como muchos de ustedes han vivido en carne propia-. Y, a veces, te atropellan. Eso también tiene un nombre: “bloqueos visuales” o look-but-failed-to-see (LBFTS).

Cuando conducen los automovilistas – y los ciclistas también, pero con la diferencia que nosotros pesamos una mínima fracción del peso de un automóvil y nos movemos a velocidades que no matan- hay una gran cantidad de información sensorial con la que nuestro cerebro debe lidiar. Por lo que a todos los seres humanos nos es imposible atender a todo, porque esto consumiría enormes recursos cognitivos y tomaría demasiado tiempo de respuesta, y nuestro cerebro tiene que decidir qué información es más importante en fracciones de segundos. Por lo que no es de extrañar que desafortunadamente en el cerebro de muchos automovilistas, un ciclista no es importante.

Así que este problema podría ser mucho peor para aquellos usuarios de la bicicleta que pedalean entre el tráfico automotor. Y ya que ha sido ampliamente comprobado como todos los seres humanos –sin excepción- tendemos a ver lo que estamos buscando, y a menudo perdemos por completo de nuestro campo de visión las cosas inesperadas –sí, pues resulta que para un automovilista un ciclista es un elemento inesperado- especialmente cuando difieren del enfoque de nuestra atención. Entonces, si los conductores siempre están buscando automóviles y las bicicletas son escasas desde su punto de vista, pueden mirarnos directamente pero no vernos en lo absoluto.

Foto: Toronto Star

El payaso en monociclo

Y para ejemplo hay varios estudios que profundizan en este tópico. Por ejemplo: El payaso en monociclo, experimento que fue diseñado por Ira E. Hyman, S. Matthew Boss, Breanne M. Wise, Kira E. Mckenzie y Jenna M. Caggiano en la Western Washington University, en el que evaluaron cómo los celulares contribuyen a la ceguera por falta de atención en acciones básicas como caminar.

Durante el estudio los participantes fueron divididos en cuatro grupos: hablando por teléfono; escuchando un reproductor mp3; caminando solos o en parejas. El análisis demostró que aquellos que estaban hablando por teléfono eran los que menos notaban la presencia del payaso.

El gorila invisible

Este otro experimento: “El gorila invisible” que es uno de los estudios más conocido en este rubro que demuestra la ceguera por falta de atención.

Conducido por los doctores en psicología Daniel Simons de la Universidad de Illinois y Christopher Chabris de la Universidad de Harvard. En este estudio, una versión modificada de los estudios previamente realizados por Ulric Neisser, Neisser y Becklen, en 1975, se le pide a los sujetos mirar un video de corta duración en donde aparecen dos grupos de personas vestidos de blanco o negro que se hacen pases con una pelota.

Se le pide a los sujetos que cuenten los pases entre aquellos integrantes del grupo vestidos de blanco, ignorando a los de negro, o que cuenten los pases hechos con rebote o sin rebote. En las diferentes versiones del video, hay un momento donde una persona camina entre los dos grupos, llevando un paraguas o vistiendo un disfraz de gorila. Después de ver el video, se les pregunta a los sujetos si vieron algo fuera de lo común.

En la mayoría de los casos, 50% de los sujetos afirman que no había ningún “gorila”, llegando incluso a acusar a los investigadores de cambiarles el video cuando les vuelven a mostrar el video, esta vez sin contar ni pases ni rebotes para que no sufran del efecto de la ceguera.

Sin atención no hay visión

La incapacidad de ver a la persona con el paraguas o disfrazada es atribuida a la incapacidad de prestar atención a los alrededores mientras los sujetos se encuentran en la tarea de contar los pases. Estos resultados indican que la relación entre lo que está en el campo de visión y la percepción está basada mucho más en la atención de lo que antes se pensaba.

Reforzando la teoría de que los humanos dependemos de nuestra total atención para realmente registrar con nuestra mirada los objetos con los que nos cruzamos, el estudio de la universidad australiana concluye que para compartir las vialidades en las ciudades con seguridad son necesarios programas de concientización a conductores que les instruyan sobre cómo cuidar a los usuarios que no usan el automóvil.

Mientras que para los ciclistas es recomendable que en las ciudades asuman que los conductores no les verán y monten sus bicicletas a la defensiva, además de emplear algunas estrategias que los hagan más visibles a los automovilistas como: usar luces, incluso de día, usar ropa clara, reflectantes, señalizar tus movimientos con las manos y utilizar todos los recursos a su alcance para captar la atención de los automovilistas.