Más allá del beneficio a tu salud y a tu bolsillo, ser ciclista es un acto que nos repercute a todas y a todos. Piénsalo, al pedalear cambiamos el paisaje urbano, contribuimos a crear calles más incluyentes y urbes más humanas. Por esta razón, cada vez son más las ciudades que invierten recursos para hacer del ciclismo una forma de movilidad urbana. Hay varias maneras de normalizar el uso de la bicicleta como medio de transporte. Esta vez platicaremos de una que ha ganado popularidad alrededor del mundo: las bicicletas compartidas o sistemas de bicicletas públicas (SBP). Como urbanista, te puedo decir que mejoran la calidad de vida de los usuarios, crean demanda para la inversión en infraestructura ciclista y promueven el uso de la bicicleta.

Sistema de bici pública

 

Sistema de bicicletas públicas (SBP)

¿Qué tienen en común la Ciudad de México, Guadalajara y Toluca con ciudades como Paris, Boston o Rio de Janeiro? Son ciudades que en vez de contar con un programa de préstamo de bicicletas convencionales con altos costos de manutención, decidieron implementar un sistema completo de transporte público en bicicleta. Si vives o has visitado la Ciudad de México seguro te suena ECOBICI, el SBP que inicio operaciones con 85 estaciones en el año 2010, y que actualmente cuenta con 444 en 42 de sus colonias. Si no has estado en CDMX pero has estado en alguno de estos lugares seguro has visto más de alguna ciclo-estación, incluso quizá eres usuario de uno como yo. A continuación te compartimos cinco beneficios importantes de los sistemas de bicicletas públicas.

5 Beneficios de los SBP

1. Son un medio de transporte público sustentable

Uno de los propósitos de las bicicletas públicas es hacer del ciclismo un medio de transporte de uso diario, para hacer traslados cortos, recorridos fáciles y eficientes. Como todo transporte público, para usar el sistema tenemos que pagar; y en mi experiencia lo vale, pues dispones de bicicletas para hacer viajes ilimitados sin tener que adueñar y darles mantenimiento. En México existen cinco SBPs (ECOBICI en la Ciudad de México, Mi Bici en Guadalajara, BiciCAPITAL en Pachuca, Huizi en Toluca, y el más reciente Cycloshare en Puebla. Querétaro estÁ en camino.) y tienen un costo anual entre $300 y $400 pesos ($14 – $20 USD), Puebla es la excepción con costo de $700 MXN por membresía.

2. Son convenientes y prácticos

Aun para los que tenemos bici propia, ser usuarios de un SBP resulta ideal para hacer viajes cortos y espontáneos. Es fácil tomar una bici de forma automática en un lugar y devolverla en otro. Por lo regular los viajes en bicicletas públicas deben durar no más de 30 minutos para que no haya un costo adicional. Tal vez te preguntes ¿por qué restringir el tiempo? Pues porque en 30 minutos seguro llegas a cualquier otra estación, lo que permite compartir las bicicletas, que se usen y estén disponibles durante todo el día.

3. Son parte del sistema de transporte público

transporte multimodal

¿Sabes qué es la multimodalidad? Es tener opciones para decidir cómo te mueves por la ciudad. Un SBP debe integrar el ciclismo al sistema de transporte, y llenar el espacio que hay entre nuestro destino final y la estación o parada en la que nos deja el autobús o el metro. Si aún no eres usuario y tienes acceso a algún sistema de esta índole, no lo pienses más, y haz tus traslados en menor tiempo y de manera sustentable. Para inscribirte usualmente solo necesitas una tarjeta de crédito o debito para cobrar tu membresía.

4. Incentiva el uso de la bicicleta

Un SBP es una forma sencilla de introducir la bicicleta a más personas. Además, reduce la percepción de que el ciclismo urbano es riesgoso o sólo para deportistas. Este sistema puede ofrecer el primer contacto con una bicicleta como medio de transporte, y después de un tiempo hacer que los usuarios decidan dar el paso a convertirlo en su medio de transporte habitual. Cuantas más bicicletas haya circulando por las calles, más fácil recuperaremos espacios públicos que nos pertenecen a todos, y haremos de nuestras calles lugares más inclusivos.

5. Son una inversión social

Un SBP debe facilitar la transición hacia modos de movilidad más activos, que mejoren nuestra calidad de vida y que también sean más respetuosos con el medio ambiente. Aun más importante, invertir en un SBP debe significar invertir en las personas y hacer de la bicicleta un medio de transporte incluyente e igualitario.

Usuario bici pública

El éxito de un SBP depende mucho del contexto local. Para que funcione se necesita mucho más que bicicletas modernas con tecnología incluida. También es necesaria voluntad política, planeación, monitoreo continuo y una densa red de estaciones que atiendan al mayor número de personas no importa el estrato social. La implementación de estos sistemas ha recibido algunas criticas, como que el uso de tarjeta de crédito para la inscripción es una barrera para que más gente acceda al servicio, o que no existe infraestructura para el ciclista por lo que no se pueden usar de forma segura. Si tu ciudad cuenta con un SBP nos gustaría conocer tu opinión. ¿Crees que ha ayudado a mejorar la multimodalidad? ¿Cómo podemos mejorarlos? Al final todas y todos buscamos proponer ideas para hacer de los viajes en bici, viajes más atractivos y seguros al alcance de todas las personas. Déjanos tus comentarios aquí abajo.