Habrás notado que la mayoría de las publicaciones sobre ciclismo incluyen notas de ciclistas sobre un podio o en reñida competencia, todos ellos hombres y mujeres cuya edad no supera los 50 años. Es normal, pues los lectores admiran y toman como modelo al o a la ciclista de la foto y se motivan a mejorar su desempeño.
Sin embargo, el mundo del ciclismo abarca más allá. Allí están también personas en la tercera edad, hombres y mujeres, que con entusiasmo recorren rutas y compiten, al igual que los demás ciclistas. ¡Porque en el ciclismo nadie se jubila!

En este artículo quiero llegar a esas personas, que son contemporáneas mías, y especialmente a aquellas personas en la tercera edad que aún no se animan a montar bicicleta.
Estos comentarios se basan en mi propia experiencia, de modo que creo necesario decirles que tengo 73 años y estoy pedaleando ya 15 años. Cerca a cumplir mis 60 años monté mi primera bicicleta, como quien mata su tiempo libre y sin conocer el ambiente ciclístico, era solo para dar unas vueltas de no más de 5 km. En forma gradual e imperceptible, mis recorridos fueron creciendo poco a poco y un día completé mis primeros 10 km, hoy pedaleo una media de 200 km/semana, en paseos al campo y recorridos en la ciudad.
Soy una “victima” de la picadura del bichito del ciclismo que no puedo, ni quiero sacar de mí.

7 Razones para seguir pedaleando:

1. Ver y mirar no son sinónimos

Descubrí que en bici podía mirar y descubrir nuevas cosas en los mismos sitios por los que pasé muchas veces. Cada vez que salía a pedalear, regresaba a mi casa satisfecho por haber registrado algo nuevo: más distancia, una nueva ruta, ascender un cerro, conocer a alguien, tomar una foto bonita, etc.

2. Un paso te obliga a dar el otro

Descubrí que la frase “Si llegué acá, la próxima trataré de llegar allá” es inevitable en el ciclismo. Y llegó el día en que repasando mi historial había avanzado bastante y conocido mucho de mí entorno.

 

3. Para disfrutar no se necesitan bicis caras

En mis primeros 5 años de pedalear, fui enterándome de las peculiaridades de la bici, así me enteré que mi bici era muy grande para mi talla, que debía tomar bebidas isotónicas, hacer gimnasia de estiramientos, que los componentes Shimano eran obligatorios para todo ciclista que se respete, que debía usar pedales con clip, gafas especiales y un largo etc. ¡Qué lejos estaba yo del mundo ciclístico! Pero no obstante y pese a mi ignorancia, disfruté plenamente de mis paseos.

Con el tiempo me integré a un grupo de ciclismo. En un comienzo se me quedaban viendo, pues pensaron que en una salida me podía dar un infarto… y cuando vieron mi bici, hicieron una mueca de “¿y eso funciona?” (Funcionó y muy bien por varios años más). Ahí conocí las marcas y componentes de moda que todo ciclista “debía” tener o por lo menos desear.

4. Estar entre jóvenes te llevaba a pensar como ellos

Comencé a pensar como ellos, con sus expectativas, sus problemas y sobre todo sus planes y sueños para llegar a destacarse en su entorno. Creo que salí ganando, ya que el tema más común en grupos de la tercera edad es sobre problemas de salud. Hablar horas de rutas y competencias mucho más positivo que hablar de achaques y dolencias (salud mental lo llaman).

Nada como compartir historias,“hazañas” de los amigos, competir entre sí pero sin declararlo, escuchar todas las explicaciones imaginables para justificar el retraso, aprender el léxico del ciclista, las experiencias de otros. Todo eso me abrió la visión de ese apasionante mundo, en un ambiente de camaradería y buen humor. La edad media en el grupo era de 40 años, yo había cumplido 68, así que debía esforzarme más a fin de no quedar muy atrás y llegar entero a las metas fijadas.

 

5. El ciclismo no daña las rodillas

Al contrario, mi resistencia y estado física ha mejorado, pese a que he añadiendo nuevos años y haciendo más esfuerzo. Mis chequeos médicos indican que estoy bastante sano. El único problema es que bajé de peso y mi ropa me quedó ancha.

6. Los beneficios de la bici en la salud son ciertos

Los beneficios de la bicicleta son ciertos y no meras propagandas disimuladas. No repetiré la larga lista de beneficios en la salud pero no puedo dejar de comentarles que hoy no tengo achaques de salud que me impidan seguir arriba de la bicicleta.

Empero, hay que reconocer que quedan los accidentes a los que todo ciclista, experto o principiante, está expuesto. Dicen que hay dos clases de ciclistas: los que ya se cayeron y los que se van a caer, en la tercera edad eso puede derivar en suspender el paseo. Por ello, no queda otra opción que cuidar los huesos y eso nos limita a correr riesgos innecesarios y nos obliga a poner más atención en la ruta.

 

7. La bici ayuda a desinflar la presión mental

Dejé para el final un aspecto que considero importante. Encontré que un ciclista de la tercera edad tiene, en la bici, el mejor recurso para desinflar la presión mental y nerviosa que habitualmente tenemos.
Los ya abuelos tenemos la mala costumbre de preocuparnos por todo y por nada, por nuestra familia y por todo lo que nos rodea. Creo que nuestras mentes trabajan elucubrando ideas, nos angustiamos y sufrimos por situaciones que las más de las veces son solamente producto de nuestra fantasía o en las que no podemos hacer nada para solucionar. Tenemos además un sentimiento de soledad o abandono que nos hace infelices por ratos y todo eso es una carga sicológica que nos empuja hacia la depresión aunque congelemos nuestra sonrisa para los que nos rodean.

Encontré en la bicicleta un recurso muy útil para bajar presiones y tensiones de la cabeza. Montar la bici en esos casos obliga a concentrarse en todo lo que nos rodea (gente, tránsito, ruidos, etc.) y superar nuestras preocupaciones. Pedalear por una hora o más a buen ritmo en primer lugar te cansará, estarás agitado y transpirando pero menos tenso. En segundo lugar estarás obligado a dejar tus preocupaciones y pensar más en ti en lugar de pensar en la suerte de los demás.

 

En resumen, todas esas pequeñas cosas ayudan a sentirse mejor física, mental y emocionalmente y se puede hacer en cualquier momento, solo o con amigos. Creo yo, que este es el mayor beneficio que podemos tener del ciclismo los de la tercera edad.

Todas las fotos por Jorge Cordero