El ciclismo urbano no es un deporte, sin embargo hay ocasiones en las que pareciese que estamos pedaleando en una pista plagada de obstáculos. En un mundo ideal las vialidades, llámense calles o ciclovías, estarían siempre limpias y en buen estado. No existirían los baches ni las coladeras asesinas. La realidad es muy diferente, por eso a continuación te compartimos 5 obstáculos comunes en el ciclismo urbano y cómo sortearlos.

1. Baches

Los baches son un mal que se multiplica durante la temporada de lluvias y los podemos encontrar de todos tamaños y formas. Dependiendo de varios factores como velocidad, tamaño y tipo de rodado, y desde luego, el tamaño del bache se puede sufrir desde un pequeño descontrol, daño al rin y a la llanta o hasta sufrir una caída. Con rodados pequeños, como en el caso de las bicicletas plegables, hay que tener un poco más de cuidado con los baches.

La mejor manera de sortear un bache es anticipándonos. Esto es un poco más sencillo en temporada seca y en rutas con las que ya estás familiarizado. Cuando ruedes por calles desconocidas es mejor mantener la mirada al frente y así poder ver que te espera. En calles muy transitadas o cuando el bache te sorprende puede resultar complicado esquivarlo. En este caso lo mejor es saltarlo por lo menos con la rueda delantera.

2. Coladeras o bocas de tormenta

En teoría las bocas de tormenta deberían diseñarse de tal manera que éstas sean seguras para los ciclistas. Lamentablemente, en muchas ciudades aun podemos encontrar diseños que las convierten en verdaderas trampas mortales. Existen diferentes tipos, algunas se encuentran a la orilla de la calle y otras que se ubican transversalmente a todo lo ancho de la vialidad.

La primera recomendación para evitar las coladeras que se encuentran al costado de la vialidad es circular por lo más pegado al centro del carril.
Si te encuentras con una boca de tormenta que abarca toda la calle la manera más segura de atravesarla es pasar en dirección perpendicular (o lo más posible) a al sentido de la rejilla. Al igual que con los baches, si no se puede evitar hay que saltarla por lo menos evitando que la rueda delantera quede atrapada.

3. Grietas paralelas a la vialidad

No es raro encontrar calles con grandes grietas que corren a lo largo de ésta o que tienen grandes separaciones entre sus uniones ya sea por mala construcción o falta de mantenimiento. Si caes en una de estas grietas es fácil perder el control y sufrir una caída o dañar tu rueda. (Si en tu ciudad hay rieles de tranvía corriendo a lo largo de la vialidad corres el mismo riesgo).

Si tienes que cruzar la zanja (grieta, unión, riel) lo más recomendable es apuntar la rueda delantera hacia la la zanja y levantarla al momento de cruzar de modo que evites golpear el borde.
Si tus ruedas ya cayeron en la zanja lo que tienes que hacer es jalar la rueda delantera hacia arriba y cargar tu peso hacia un lado a fin de que ésta salga.

4. Calles Mojadas

Cuando se pedalea sobre una superficie mojada siempre hay que extremar precauciones. Hay que tomar mayor distancia para frenar y maniobrar con más cuidado. Durante las primeras lluvias es cuando las calles son más peligrosas. Esto se debe a que el residuo de aceite que dejan los vehículos a su paso comienza a aflojarse y forma una película multicolor bastante resbalosa. Después de unas cuantas tormentas esta película se lava con la misma lluvia. Otro riesgo es que los baches son difíciles de ver cuando el agua los cubre.

Para circular de manera segura, bajo condiciones de lluvia lo ideal es procurar las calles que te son familiares. Así ya sabes más o menos dónde se encuentran los baches. Además, es importante aplicar los frenos periódicamente con dos propósitos: Primero, cerciorarte que están funcionando. Segundo, reducir el exceso de agua en el aro o en e disco. Finalmente, al dar vuelta procura cargar tu peso en el pedal exterior y mantenerlo en su posición más baja. Esto ayuda a lograr un mejor agarre.

5. Objetos obstruyendo la vialidad

No es raro encontrar objetos como botes, cajas, acumulación de basura o inclusive animales muertos en la calle o en la ciclovía los cuales pueden representar un peligro para el ciclista urbano. En la gran mayoría de los casos estos desechos los encontraras a la orillas de la vialidad, sin embargo no regla, también los puedes encontrar a media calle.

La mejor manera de sortear estos obstáculos es prestar atención a lo que se aproxima. Si estás atento a lo que tienes a 30 – 20 metros adelante tienes más oportunidad de reaccionar con más anticipación. Como ya se mencionó la mayoría de estos desechos se encuentran a la orilla de la vialidad de ahí otra de las importancias de pedalear por el centro del carril. Por una parte reduces la probabilidad de encontrar algún objeto en tu camino y en caso de que se atraviese un objeto tienes más espacio a los costados para maniobrar.

Recuerda que una manera de prevenir accidentes es pedalear con responsabilidad, respetando las vialidades y a sus usuarios, las banquetas y en especial al peatón.