A quien no le ha pasado que tienes una hora libre, ves un lugarcito acogedor, decides sentarte un rato y tomar un café. ¿Pero que pasaría si ese cafecito estuviera en una calle con mucho tráfico, ruidosa y además poco accesible? Lo más seguro es que, en primera, no hubieras elegido ese lugar o te irías de ahí lo antes posible.

Tener calles amigables para peatones y ciclistas ha logrado dinamizar las economías locales, beneficiando al comercio y propiciando la generación de nuevos negocios en diferentes ciudades alrededor del mundo. Y no solo eso, sino que además mejora la calidad de vida de su comunidad. ¿Quieres saber cómo?

1. Los negocios locales están llenos de vecinos

Por ejemplo, en Quito – Ecuador, el barrio La Floresta ha logrado rescatar las calles de la exclusiva presencia de los autos. El antiguo mercado municipal de la zona, casi abandonado, se ha revitalizado ganándole espacio al tráfico y el número de visitantes se ha triplicado. Hace unos años las calles tenían carros estacionados en cada milímetro de la calle, a ambos lados. Ahora hay negocios de pequeños emprendedores que viven en el mismo barrio y ofertan productos orgánicos, ropa de diseñador, artesanías, muebles, etc.

Las calles están bonitas, hay plantas, sillas en las banquetas, es fácil quedarse un rato, disfrutar de un ambiente auténtico y tener contacto con la gente.

Mucha gente va solo para caminar y termina comprando algo y la mayoría de los clientes de los negocios son los mismos pobladores del barrio.

2. En bici se carga menos, pero se vuelve más veces

La gente que va en auto no necesariamente es un mejor cliente. Estudios realizados en la ciudad de Toronto – Canadá demuestran que en ciudades donde se han aplicado sistemas no motorizados de acceso a espacios públicos ha aumentado el flujo de clientes en comercios locales.

El estudio afirma que:

• Ciclistas y peatones compran menos, pero más frecuentemente (11 veces al mes en promedio, frente a 7 de los automovilistas).

• Aproximadamente el 75% de los automovilistas realizan sus compras en lugares a los que pudieran llegar a pie o en bicicleta. En promedio compran dos bolsas de cosas, pero generan tráfico.

• Por cada dólar que se gasta en negocios locales, se generan 3 veces más beneficios para las economías locales que cuando compramos en grandes cadenas transnacionales.

3. Menos carros, más clientes


Otro cuento es el estacionamiento. Girar una cuadra para meterse en el mega estacionamiento repleto implica por lo menos 30 minutos y ocupa muchísimo espacio destinado exclusivamente a autos, que normalmente transportan uno o dos pasajeros.

En cambio, en el espacio que ocuparía un auto caben de 6 a 20 bicicletas. Si hacemos números no es difícil darse cuenta cómo incrementaría el número de clientes en zonas amables a peatones y ciclistas.

4. Las zonas “bike friendly” aumentan la plusvalía de negocios y propiedades

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En Times Square en Nueva York, por ejemplo, se implementaron reformas para potenciar el espacio público. Una zona repleta de tráfico, insegura, sin lugar para que la gente se siente y sin espacio para caminar, fue mejorada por la alcaldía de Nueva York con una plaza peatonal. Pusieron asientos, lugares para congregarse y peatonizaron las calles de acceso, el resultado:

• La gente permanece más tiempo en la zona, 84% se quedan (leen, comen algo, están ahí)

• El 42% de los residentes de Nueva York compran en el vecindario más a menudo

• El 26% de los empleados de Times Square salen de sus oficinas para almorzar con más frecuencia.

• El 74% de los neoyorquinos entrevistados están de acuerdo en que Times Square ha mejorado dramáticamente

• La expansión del espacio peatonal ha reducido las lesiones a los peatones en un 35%.

Es decir, la ciudad se convierte en un lugar para vivir y no solo para seguir de largo. Las condiciones generales de la zona mejoran y, en consecuencia, la plusvalía crece. Hablamos de sectores limpios, sin ruido y sin humo en la cara. Se convierten en lugares en los que las personas quieren estar.

5. Con mayor tráfico de peatones y ciclistas surgen nuevos negocios

Un Stehcafe en Stuttgart, una pizzería fusión en Barcelona y un sistema de estacionamientos seguros para bicicletas en Madrid. Alrededor de las bicicletas se desarrollan iniciativas económicas que hablan de innovación.

El cambio de paradigma en el tráfico genera nuevos negocios que al mismo tiempo potencian identidades locales. Agricultura urbana en Santiago de Chile, ferias artesanales de productos hechos con materiales locales, cerveza artesanal, repartidores en bicicleta, comida tradicional, espacio para músicos, artistas, juguetes tradicionales, iniciativas que ponen en valor lo local frente a la producción en serie que implican los productos industriales.

Y hay valores agregados, la gente que camina o va en bici mejora su salud y se aleja de los hospitales, esto le ahorra a un país millones de dólares en el sistema de salud pública. La cosa va entonces, sobre ruedas, sobre dos ruedas.

¿En qué otras formas crees que la bicicleta puede impulsar el desarrollo de la economía local de tu barrio? Déjanos tus comentarios aquí abajo.