Sobre el ciclismo urbano hay muchos que creen que se ha dicho todo. Y no es de extrañar, ya que existen diversos sitios dedicados al ciclismo urbano e infinidad de blogueros en todo el orbe que, han desentrañado los beneficios y prejuicios de la bicicleta para compartirlos con sus lectores y aquellos entusiastas de la movilidad sustentable. Y estoy seguro que a estas alturas de la ruta, muchos de ustedes han oído hablar no sólo de uno, sino de los muchos beneficios que trae consigo el andar en bicicleta, así como de los supuestos peligros.

Por ejemplo, aquellos beneficios económicos que gracias a la bici, nos han ahorrado mucho dinero al no gastar en la manutención del automóvil o en pasajes, beneficios que nos han ayudado a llegar a final de mes con algo de dinero en el bolsillo; sobre las bondades para nuestra salud que trae consigo el pedalear, sin  importar que sean unos cuantos kilómetros a la semana los que pedaleemos al transportarnos en bici al trabajo o escuela, así como también, sobre las mejoras para nuestro estado de ánimo y desempeño en el trabajo o escuela.

Sin embargo, aunque llevemos mucho tiempo pedaleando en la bici, siempre hay cosas por aprender. Nadie nace sabiéndolo todo, incluso los ciclistas más avanzados o profesionales aprenden nuevas cosas en el pedaleo del día a día, por ello es normal que conforme vas acumulando kilómetros en tu bicicleta, te das cuenta que, nunca nadie te dijo nada sobre ciertos temas acerca del andar en bicicleta, pero que están ahí.

Estos son algunos de esos temas.

1. Podrás encontrar “haters”

No obstante que la comunidad de ciclistas urbanos en muchas ciudades es muy solidaria y siempre está dispuesta a ayudarte y aconsejarte, como en muchos ámbitos de la vida social, también hay alguien que lo ve todo en blanco y negro y, no es que esté mal –cada quien sabe cómo vive su vida-, pero también, hay otra forma de ver las cosas que, está llena de matices y que si sabemos apreciarlos, enriquecerá nuestra vida en muchos más aspectos de los que crees posibles.

Así que no te extrañes, porque seguramente te encontrarás con aquellos haters –muchos serán automovilistas enojados, pero también los hay que son ciclistas-, que además de vivir molestos con los usuarios de la bici, van a querer contagiarte de su pesimismo. ¡No hagas caso de ellos, ni mucho menos de esos ciclistas a los que todo les parece incorrecto! Tú, no tienes que demostrarle nada a nadie, solo a ti mismo, no entres en su juego que lo único que hará, es chuparte toda esa energía positiva que tú mismo has creado con el dolor de tus piernas.

Foto: Jozef Polc

2. Puedes pedalear despacio, pero aun así lograr grandes metas

Si bien el ciclismo urbano es una actividad física, creo que debe ser más vista como un medio de transporte que como un deporte. Con el transcurso de los kilómetros, no faltará aquel que te diga que es más rápido que tú y como dicen por ahí “que ni le das perro”, bueno, si lo que buscas es velocidad, cambia de disciplina.

Pero, recuerda que cada quien hace su propio esfuerzo por conseguir lo que desea. Aquí el récord a vencer lo pones tú ¿no crees?

Foto: Dmitry Voitkevich

3. La comida no es la única fuente de energía

Y no sólo hablo de la capacidad de contar con más vigor para pedalear más rápido o “tener más pila”, sino de estar positivo al momento de subirte a la bici. Esa energía sólo se logra con buena actitud.

La ciencia ha demostrado que tu estado psicológico juega un importante papel en los efectos positivos o negativos que afectan tu cuerpo, y eso es básico al momento de pedalear por las calles de la ciudad.

Déjame explicarme mejor, ¿no te ha pasado que cuando estás de mal humor por lo general todo te sale mal? Pues pedalear por la ciudad no es la excepción, muchas veces una actitud positiva ayuda mucho más a tu seguridad y buena convivencia con los automovilistas y peatones que ir enojado, aprisa y con la idea de que tú le vas a enseñar al mundo como debe de transportarse. Olvídate de eso.

El simple hecho de sonreír al momento de iniciar  tu viaje en bici te ayudará a ser un ciclista más asertivo y veloz. No es broma, pruébalo.

4. Nos aburre cuando la gente sólo habla de la falta de estacionamiento y el tráfico

Con el transcurso de los kilómetros uno aprende a cuidarse –incluso en las ciudades que más carecen de ley e infraestructura adecuada- para andar por todos lados en bici con toda naturalidad, así que muchos hemos dejado de preocuparnos y únicamente disfrutamos del viaje.

Por lo que, dejamos de quejarnos y sólo sonreímos cuando otros desamparados automovilistas sufren.

A que ciclistas no le ha pasado que los amigos le invitan a una cerveza después del trabajo en algún sitio céntrico y concurrido de la ciudad. En primer lugar, uno en su bici siempre llega puntual, y los amigos, no conformes con llegar 20 o 30 minutos más tarde de la hora acordada, llegan lamentándose: “perdón, pero no había donde estacionarse, tuve que dar como dos vueltas antes de que el franelero me consiguiera un lugar para estacionar el auto”.

O lo que es peor, uno quiere hablar de lo bien que nos hizo sentir el que esa compañera de trabajo nos contestara el saludo, o de la comodidad que representa olvidarse del tráfico y esos pormenores y, nuestros amigos hablan –maldicen- durante los primero 30 minutos de que llegaron al lugar de la cita sobre el tráfico y de que no comprenden por qué el gobierno de la ciudad no le echa un tercer piso al periférico, porque resultó insuficiente el segundo piso…. ¿les suena familiar?

Foto: Balazs Horvath

5. Eres una herramienta de transformación social

Muchos creen que para disfrutar del ciclismo urbano tienen que andar evangelizando a otros, y no es así. Sino que cuando te va bien la vida y estás feliz, lo único que quieres es compartirlo, que los demás prueben esas mieles de la vida que te han hecho feliz.

Así que no somos mitoteros, ni el activismo ciclista le quito lo divertido a la bici, todo lo contrario. Lo que empezó como una manera de reunirse en pequeños grupos de ciclistas para procurarse seguridad en las calles y avenidas a la hora de rodar, ha ido evolucionando en asociaciones bien organizadas que han estado incidiendo en las políticas públicas para exigir infraestructura y generar leyes que buscan dar seguridad a todos los ciclistas.

Este tipo de organización no le ha quitado lo divertido a la bici, al contrario, la han hecho más diversa lo que irremediablemente la ha transformado en algo divertido e interesante, además que ha contribuido fomentando un creciente número de ciclistas con los que se ha generado mayor interacción, incidiendo positivamente en todos los habitantes de la ciudad para lograr un bien común.

Sí, ahora sabemos que es para muchos difícil aceptarlo, pero los que somos ciclistas urbanos vivimos una realidad que nunca nadie conocerá, a menos que se suban a la bici para transportarse por su ciudad.

Foto: Alex Meade