A pesar de lo que muchas personas parecieran creer, que las reglas de etiqueta y la buena educación jamás han pasado de moda y hoy, más que nunca, son necesarias en el camino. Conocerlas y seguirlas denota una buena educación y, lo más importante, consideración por los demás.

Y ya que la buena educación es una materia que todo el mundo deberíamos aprender desde pequeños para ponerla en práctica a lo largo de toda nuestra vida, pero que muchos de nosotros hemos olvidado. Te presento una sencilla guía para dejar de ser un pedalista mal educado en el camino y dejar de avergonzar al gremio ciclista y avergonzarte a ti mismo en público.

1. Respetarás las banquetas, pasos peatonales, las áreas verdes y los carriles confinados a otros vehículos (Metrobús) por encima de cualquier otra cosa

Hacerlo no sólo te proporcionará mayor seguridad en tus recorridos, también te hará un huequito en el corazón de otros ciudadanos.

Desmonta de la bici en lugares destinados para los transeúntes: banquetas, pasos de cebras, plazas, parques, alamedas, y áreas verdes. Aunque sea sólo unos metros los que vayas a circular: estrictamente prohibido torear peatones, es neta, todos en algún momento del día somos peatones.

En el caso de los carriles confinados, por favor, piensa en algo más que en ti mismo, el Metrobús, Trolebús o cualquier vehículo del transporte público tiene preferencia porque simplemente lleva más pasajeros que también quieren llegar a sus destinos y, tú, sólo eres uno en tu bici –la colectividad es la que debe tener la preferencia ¡siempre!-.

Ahora bien, si no tienes la seguridad de circular por las avenidas y crees que es más seguro circular por carriles que han confinado para otros vehículos, ni modo, no te subas a la bici, el uso de la bicicleta no debe ser una penitencia, todo lo contrario, debe ser una experiencia placentera.

Foto: Bastian Kienitz

2. Cederás el paso al peatón aunque éste esté distraído

Sé que desespera un peatón caminando en la ciclovía o, peor aún, un peatón en la ciclovía distraído en su teléfono, pero siempre será más sencillo un “con permiso”, hacer sonar tu campana o silbar melodiosamente para llamar la atención de ese distraído peatón que, pretender atropellarlo mientras lo agraviamos con nuestro florido lenguaje.

Allá afuera en las calles, nos hallamos en una constante batalla de todos contra todos, y eso no está ayudando. Ejemplos de esa violencia en las calles hay demasiados y, simplemente es hora de terminar con esta absurda guerra que se disputa en la ciudad entre peatones y bicicletas. Cédeles el paso, es cuestión de unos segundos.

Foto: Pilar Cordero

3. Si no tienes temor de Dios, sí tendrás respeto por la velocidad

Sí, todos lo sabemos… se ve en tus potentísimas piernas, y también sabemos que tu relación 54/17 no te permite ir despacio. Pero no vas echando carreras, ¡te estás transportando!

Ten en cuenta que como soberano del camino que eres, no tienes que demostrar nada en las calles, mantén una velocidad que puedas controlar y en la que puedas reacción a tiempo para evitar: puertas abriéndose, personajes que no saben que sus autos tienen luces direccionales, microbuses perreándose al gordito que les hizo la parada en medio de la calle, niños que salen disparados al arroyo vehicular tras su balón de fut, uno que otro ciclista inexperto que no ha leído aún este texto, en fin, muchas y diversas maneras de ponerte en peligro.

Pero sobre todo, mantén una velocidad en la que no haya posibilidad de llevarte por delante a un peatón.

Ciclistas en ciclovía

4. Si te ofende un automovilista no le regreses el favor gritándole más fuerte

Y créanme, entiendo por qué los ciclistas siempre estamos a la defensiva. El ciclismo urbano a menudo se vuelve peligroso. Pero sé más inteligente y no te enfrasques en discusiones estériles.

Soy consciente que muchos de ustedes actuarán enérgicamente ante un automovilista que los violenta. Y seguro estoy que, a muchos de ustedes no les podrían reprochar su manera de actuar. Pero ¿actuar violentamente es lo mejor que podemos hacer ante el embate de un automovilista?

Convencido estoy que,  uno debe pelear por sus derechos, pero ¿hasta dónde es inteligente hacerlo? ¿Es justificable violentar ese reclamo por tus derechos? Para que no suene a sermón ustedes deberán responder estas preguntas.

Y mientras lo hacen, quiero compartirles el siguiente pensamiento. Teniendo en cuenta que los ciclistas estamos en una posición mucho más vulnerable en cuanto a conflictos con un automovilista y su vehículo de 2 toneladas, lo más práctico es mantenerse a salvo y no fomentar el incremento de la violencia ¿No lo creen así?

Recuerden que cuando estamos tratando con alguien que le grita a un completo extraño en la calle, simplemente no estamos tratando con una persona racional.

Y me parece que ante una persona irracional, debe ser nuestra  prioridad poner distancia de por medio.  Ante un energúmeno, sea del sexo que sea- porque también hay energúmenas al volante- hay que tener bien claro que, ni la violencia, ni tus réplicas más ingeniosas lograrán algo.

La mejor respuesta al insulto de un automovilista, es simplemente pegarle con el “látigo de tu desprecio”. Desdéñalo y huye de ahí como si de la peste se tratara, él o ella, inevitablemente se tendrá que comer su enojo porque no le has hecho caso.

Foto: Michael Heim

5. No te ocultes (Hazte visible)

Eres la estrella del momento, el trend topic de la calle, la imagen viralizada del más acá y, por eso no debes ocultarte al andar en bici, debes hacerte visible en todo momento, de día y de noche: por la noche utiliza luces en tu bici sobre todo en la parte trasera y sí así lo prefieres, ponte ropa de alta visibilidad (chaleco o chamarra fluorescente, reflectante, etc.).

Siempre circula utilizando todo el carril o por lo menos no te arrincones a tu derecha; las reglas de urbanidad son claras: no circules por ninguna calle en sentido contrario, esto último además de ser de pésima educación, es mucho más peligroso ya que en contraflujo no eres visible para peatones y automovilistas.

Foto: Juanjo Aza

6. No utilice tu smartphone mientras pedaleas

No, de verdad que nunca me atrevería a poner en duda tu pericia en el manillar, ni mucho menos tus habilidades para hacer dos cosas al mismo tiempo mientras conduces tu bici, pero vámonos entendiendo. Utilizar el celular, móvil, smartphone o como quieras llamar a ese aparatito que nos esclaviza, piensa que, utilizar tu dispositivo para checar tus redes sociales mientras conduces tu bici o contestarle la llamada a tu mamá en la que te recuerda que se te olvido llevarte suéter, puede esperar.

Y si no te es posible esperar, detente en un lugar seguro y entonces sí, atiende tu celular.

Foto: RSB Creations

7. Señala tus movimientos

Procura tu seguridad y recuerda que mientras pedaleas tu bici, señalar a otros vehículos tus movimientos con tus manos será de gran ayuda para llegar a salvo a tu destino. No sólo es por tu seguridad, esto hará de ti una dama o caballero en el camino.

Ciclista urbano - señales manuales

8. Siempre que sea necesario ofrece una disculpa y procura no volver a cometer el mismo error

¿Sabes que te has equivocado y estás arrepentido, pero al intentar pedir disculpas, temes no encontrar las palabras apropiadas y empeorar las cosas? ¡No te preocupes! Un sencillo pero sincero “perdón”, ha salvado a más gente que la penicilina.

Foto: Igor Stevanovic

9. Saludar a otros ciclistas en tu camino te hará más amable el día

Al utilizar la misma ruta todas la mañanas por cualquier significativo lapso de tiempo, te vas encontrando con las mismas caras de otros ciclistas todas las mañanas y, si bien no pretendo que los susodichos me inviten a tomar un café al salir del trabajo, y  en confidencia me platiquen sus sueños y esperanzas, si pretendo que al menos me comuniquen que no he visto el nuevo bache en el que estoy a punto de caer, bueno, ya de perdida, que al pasar me dibujen una sonrisa en señal de saludo.

Foto: Josef Polc

10. Sé cordial, amable y respetuoso

Si como usuarios de la bici buscamos el respeto de los demás actores de la vialidad, debemos predicar con el ejemplo. Sé que pedaleamos rudo, porque las calles son rudas, pero predicar con el ejemplo es el mejor argumento que tenemos.

Foto: Matýn Alexandro