No obstante que ambos preferiríamos usar las vialidades sin el otro en el camino, automovilistas y ciclistas estamos aquí y ahora, compartiendo las calles de manera insegura y agresiva, pero eso no tiene por qué continuar siendo de la misma manera. La gran mayoría de las ciudades cuentan con vialidades lo suficientemente amplias y todos cabemos en la misma vía si sabemos compartirla.

Y aunque en este compartir el espacio en las calles, somos los ciclistas los que corremos mayor riesgo; tendremos que ser nosotros los que más atención pongamos en esta convivencia que, si bien parece un matrimonio en proceso de divorcio, con un poco de esmero y cortesía de ambas partes no todo estará perdido en esta relación.

Sí, compartir la calle no siempre es sencillo. Pero con voluntad, y empeño en la seguridad vial, esto puede cambiar para bien de todos los usuarios de las calles. Y pensando en mejorar esa convivencia, realice una lista con las 10 cosas que quisiera que los automovilistas supieran respecto a los ciclistas y, de la forma de compartir el espacio público, y te las quiero compartir.

1. Somos más que ciclistas

Señora en bicicleta

Sí, amamos la bicicleta y todo lo que conlleva, pero antes de ser ciclistas, queremos que sepas estimado automovilista que, cada uno de los ciclistas que te encuentras en el camino, son más que un simple ciclista. Somos una persona.

Así que la próxima vez que te sientas impaciente o molesto con un ciclista, recuerda que somos padres y madres, maridos y esposas, hijos e hijas. Somos tus compañeros de trabajo, tus vecinos. Somos parte de la comunidad, y al igual que a ti, a nosotros también nos esperan en casa nuestros familiares y seres queridos.

2. Nos haces sentir invisibles

En muchas ocasiones cuando un automovilista quiere rebasar a un ciclista, lo hace como si no existiéramos; haciéndolo lo suficientemente cerca como para sentir como si su espejo retrovisor se deslizara por nuestro costado.

Así, que si alguna vez has notado que tratamos de hacer contacto visual contigo, especialmente en las intersecciones, no te estamos desafiando a un duelo; el contacto visual es la manera más efectiva de asegurarnos que realmente nos ves. Pon de tu parte y abre muy bien tus ojos al conducir. Y cuando nos rebases, otórganos 1.5 metros de distancia entre tu automóvil y nosotros.

3. Un ciclista va más rápido de lo que has calculado

Ciclista en bicicleta plegable

Muchos conductores cometen el error de evaluar mal nuestra velocidad, y dan vuelta a la derecha sobre nosotros. Créeme amigo automovilista, por muy lento que juzgues nuestro pedaleo, vamos más rápido de lo que crees. Con que desaceleres unos segundos antes de dar vuelta y nos cedas el paso, este error se podrá enmendar.

4. No todos los ciclistas somos unos cretinos

Por supuesto que en el uso de la bicicleta también hay cretinos, pero si un ciclista furioso golpea repentinamente la ventana de tu automóvil o te empareja en un semáforo y comienza a gritarte, probablemente no sólo sea porque se siente malhumorado.

En la mayoría de los casos cuando un ciclista enfrenta a un automovilista, es porque algo que hizo el conductor, amenazó la seguridad del pedalista.

Un simple “lo siento” puede reconciliar infinidad de rencillas; todos cometemos errores. Pero si tú automovilista te encuentras en esta situación con regularidad, no es otra cosa que una advertencia: ¡no estás viendo a los ciclistas!

5. La mayoría de los ciclistas realmente seguimos las leyes de tránsito

 

Chica en el tráfico

Hay muchos más ciclistas que obedecen las normas viales que, aquellos que no lo hacen.

Resulta que un ciclista rompe las reglas de transito casi por las mismas razones que un automovilista, pero con algunas diferencias: los ciclistas rompemos las reglas principalmente para percibir seguridad, nuestro vehículo pesa ínfimamente menos que tu auto, no alcanza las velocidades que tu coche y, no es un arma letal.

No, no es excusa, es la pura verdad, un ciclista se pasa un semáforo, sí, por falta de educación; prisa; descuido, pero sobre todo, para asegurarse tener una distancia conveniente entre él y los automóviles que lo rodean y, así hacerse más visible y obtener seguridad.

Lo mismo sucede con aquellos que circulan en contra sentido, lo hacen con la esperanza de ver a los ojos a los automovilistas y así advertirles que estamos en el camino.

E igual pasa con aquellos novatos que circulan con su bici por la acera; efectivamente, al igual que tú, yo también les condeno mientras pienso: “malditos ciclistas nunca obedecen las reglas”. Pero, aunque no quiero disculparlos, si quiero que sepas que, es su falta de pericia lo que los obliga a subirse a rodar en la banqueta. ¿Está mal? Por supuesto. Pero, conforme uno va adquiriendo habilidades para sortear el tráfico de la ciudad dejamos de hacer estas tonterías.

6. La bicicleta no es la culpable de los embotellamientos de tránsito

Más bicicletas en la calle significan menos personas en auto, y esto irremediablemente se traduce en menos congestionamientos viales. Y aunque la mayoría de los conductores no lo ven de esa manera, su verdadero enemigo, cuando se trata de embotellamientos de tránsito son otros automovilistas.

Así que no creas los encabezados de la prensa al servicio de la industria del automóvil, y mucho menos hagas caso a los políticos que únicamente buscan tu voto y te engañan diciendo que la bicicleta y su infraestructura sólo vino a quitar espacios al automóvil.

7. Las bicicletas no sólo son para los parques

Por muchos años la bicicleta fue considerada un elemento recreativo; en muchas ciudades se confinó a los parques, o lo que me parece peor, a las banquetas, pero ahora, ha vuelto a ser un vehículo que usamos para transportarnos por la ciudad, y su lugar es en la calzada.

Sí, somos más lentos que tú en tu automóvil, pero si respetas el límite de velocidad y sobre todo respetas nuestro espacio, te aseguro que podremos compartir la calle contigo y, dejar los parques y aceras para peatones e infantes.

8. Los ciclistas tenemos el mismo derecho que los automovilistas a usar las vialidades

Ciclista urbano con traje

La idea de que los ciclistas no tenemos el derecho a hacer uso de las calles de la ciudad, con el pretexto de que no pagamos impuestos como los vehículos automotores, además de que es desinformada esta opinión, es totalmente falsa.

En cualquier ciudad del mundo, sus ciudadanos pagan impuestos que sirven entre otras cosas, para dotar de infraestructura vial, ya sea para automotores, peatones o bicicletas. Pero, para ponerlo más claro, me avocaré a un ejemplo más tangible.

Hoy, 12 Estados de la República Mexicana, no aplican la tenencia vehicular y en la Ciudad de México, existe un subsidio del 100% a este impuesto en autos con un costo menor a los 250 mil pesos.

Así que si ese fuera el caso, tampoco los automovilistas están pagando por las calles y avenidas por las que circulan, no sólo la construcción y mantenimiento a su infraestructura recibe un subsidio impresionante, también la gasolina que consumen es subsidiada, en el 2014 fueron 38 mil 870 millones MNX los que se destinaron a su subvención y, en el 2015, este monto se incrementó  en 117.3%, de acuerdo a la Secretaría de Hacienda.

Seamos claros, los cobros por derechos de uso e impuestos que pagan por el automóvil, sólo pagan una parte de la infraestructura vial, la gran parte de estos costos, son solventados con la recaudación general de impuestos, que toda la ciudadanía y la gente que viajamos en bicicleta incluida, también lo pagamos en diversos rubros: Impuestos Sobre la Renta; Impuesto al Valor Agregado; Sobre Productos y Servicios; en Depósitos en Efectivo, en fin, esos sólo son algunos de los federales, también están los estatales, que son otro tanto.

Y de ese dinero recaudado que se utiliza para infraestructura vial, sólo el 1% se invierte en infraestructura no motorizada (peatones, bicicletas).

En concreto, cualquier persona que tenga un departamento, compre algún bien o adquiera un servicio, reciba un sueldo, o bien, tenga un negocio, paga impuestos. Entonces también paga por la construcción y mantenimiento de las calles.

Incluso quienes no poseen un automóvil particular, también están pagando el subsidio de aquellos que si lo tienen.

9. Las bicis son buenas para el medio ambiente

Andar en bicicleta es una actividad que genera cero emisiones de carbono. Por el contrario, el automóvil promedio, genera algo así como un kilogramo de CO2 a la atmosfera por cada kilómetro que recorre. Así que entre más ciclistas haya, menos polución del aire habrá, y la vida de todos será más sana.

10. No siempre podemos rodar sobre las ciclovías existentes

Ciclovía no confinada

Sí, las autoridades siempre presumen los “supuestos esfuerzos” que han hecho para dotar a una calle de infraestructura para la bicicleta, llámese: ciclovía; ciclo carril; carril bici o, carril compartido, y muchas veces no verás ese tipo de infraestructura llena de ciclistas por una sencilla razón. No sirve para poder andar en bicicleta. ¿No me crees?

Para entender mejor este punto, te quiero pedir que imagines que, mañana en tu camino al trabajo, conduces con la única posibilidad de circular por un sólo carril por el que apenas cabe tu automóvil, sin opción de poder dar vuelta a tu izquierda y, con otros automóviles bloqueándolo.

Ahora incluye otra variable al recorrido: el camino que solía ser directo a tu trabajo resulta que lo han cortado y acaba un par de kilómetros antes de llegar a tu destino. Sí, han puesto una barrera y de ahí no pasas. Pues en muchos de los carriles para bicicleta en nuestras ciudades pasa lo mismo, simplemente no tienen pies ni cabeza. Están inconclusos; son inseguros; no conectan con tu destino o simplemente son rayas pintadas en la calle sin ningún diseño que observe coherencia alguna.

Todas las personas tenemos los mismos derechos de movernos de forma segura y conveniente sin importar el modo que elijamos. Así que, vamos aprendiendo a convivir, ¿no?